México necesita un modelo educativo liberal
En su libro En defensa de una educación liberal, Fareed Zakaria argumenta que un enfoque amplio, que incluya una buena diversidad de temas, más que un énfasis en “carreras” específicas o habilidades profesionales, será idóneo y efectivo para preparar a los ...
En su libro En defensa de una educación liberal, Fareed Zakaria argumenta que un enfoque amplio, que incluya una buena diversidad de temas, más que un énfasis en “carreras” específicas o habilidades profesionales, será idóneo y efectivo para preparar a los jóvenes de hoy para el futuro. Nos recuerda que el término “liberal” en la expresión “artes liberales” tiene que ver con la libertad y la generosidad. De acuerdo con la RAE, la palabra “liberal” se aplica “a la persona que tiene costumbres e ideas libres y sin prejuicios”, y también se aplica “a la persona que da con generosidad lo que tiene”. De hecho, un modelo de educación liberal ha sido el fundamento, implícito o explícito, del pensamiento y la acción de los grandes educadores mexicanos: desde Justo Sierra, Gabino Barreda, Ignacio Ramírez y José Vasconcelos hasta Jaime Torres Bodet, Agustín Yáñez y Jesús Reyes Heroles. Sin embargo, es lamentable que hoy en día una educación liberal clásica tenga, entre nosotros, muy pocos defensores. Don Jesús Reyes Heroles alguna vez comparó el fanatismo ideológico con una droga, que corrompe a los pueblos y destruye la democracia. Y una educación liberal es fundamental para evitar que las nuevas generaciones caigan en los abismos intelectuales y morales del fanatismo.
El gobierno ha iniciado una transformación educativa que, de ser exitosa, le devolverá a México la fe en su destino de grandeza y restaurará las vías de movilidad social que el estancamiento y la violencia han atrofiado. Obstaculizarla o retrasarla por politiquería, o en defensa de intereses mezquinos, es atentar contra México. El pueblo, único titular duradero del poder político, lo ve y lo sabe. A su tiempo pasará su veredicto. Emilio Chuayffet tiene todavía la oportunidad de hacer historia instaurando un modelo educativo liberal y llevándolo a todo el país. Se equivocan quienes, eternos enemigos de la educación pública, quieren atribuir las fallas de la educación mexicana a los maestros, cuando han sido y están llamados a seguir siendo el mejor aliado con que cuenta la autoridad educativa para alcanzar sus metas.
La clave de un buen desempeño educativo es que, ya en el cuarto grado de primaria, los educandos tengan un total dominio de las habilidades de lecto-escritura. Luego es necesario que dominen los procedimientos y conceptos fundamentales de la aritmética y el razonamiento algebraico; que también adquieran el dominio de alguna lengua extranjera; la capacidad para realizar búsquedas en internet; buenos modales, valores éticos y cívicos, y un aprecio bien fundado por México, su historia y su cultura en el contexto global, más la exposición a las culturas más importantes del planeta. Y, desde luego, una buena exposición a las artes liberales: historia, literatura, poesía, música, artes plásticas, etc.
Por desgracia, el prolongado periodo de crecimiento insuficiente y las limitaciones cuantitativas y cualitativas de la oferta educativa han resultado en un pasivo social de desocupación y ocupación de escasa productividad, erosión del acervo de capital humano. El bono demográfico se ha convertido en un pasivo social de pobreza, insalubridad, ausencia de habilidades y conocimientos con relevancia productiva, y hasta analfabetismo funcional. Sólo el crecimiento suficiente e incluyente, sumado a la decidida implantación de un modelo educativo liberal, podrán revertir y reconvertir, nuevamente, el pasivo social en bono demográfico.
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