Una apuesta riesgosa

Si entramos a un ciclo alcista de los precios globales del crudo, las consecuencias para México serán de gran importancia.

El Financiero reporta hoy que “los precios del petróleo abrieron en alza este miércoles en Nueva York, en un contexto de optimismo sobre un descenso de la oferta estadunidense antes de la publicación semanal por Washington de las reservas de crudo. El precio del barril de “light sweet crude” (WTI) para entrega en junio ganaba 1.55 dólares, a 61.95 dólares en el New York Mercantile Exchange (Nymex), manteniéndose bien por encima del piso de los 60 dólares que superó el martes, por primera vez en el año. El Brent trepaba 1.43 dólares a 68.88 dólares por barril. Previamente en la sesión llegó los 69.15 dólares por barril, un máximo para 2015”. Si esta tendencia llega a consolidarse en las próximas semanas, y si entramos así a un nuevo ciclo alcista de los precios globales del crudo, las consecuencias para México serán de gran importancia. Y demandarán atención privilegiada y decisiones acertadas y oportunas del gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto.

Lo primero es evitar caer en un optimismo apresurado que lleve al gobierno federal a relajar la disciplina fiscal. Defender la fortaleza de México exige continuar reduciendo la dependencia de los ingresos del fisco federal con respecto a los ingresos por exportación de hidrocarburos. A pesar del alza reciente, escenarios del mercado petrolero que van de tres años a una década y media, de fuentes tan diversas como la AIE de los Estados Unidos, BP, Harvard, CERA, etc., apuntan a precios que van desde los 30 hasta los 200 dólares por barril. La hacienda estructuralmente sólida, que la fortaleza de México requiere, no puede ser rehén de semejantes rangos de incertidumbre.

Pero, al mismo tiempo, México debe seguir consolidándose como un exportador importante de crudo. Según la AIE, la demanda mundial seguirá creciendo (China, India y Oriente Medio explicarán un 60% de esa expansión), aunque también lo hará la oferta, y el mercado norteamericano desempeñará un papel central en ese sentido, además de volverse autosuficiente.

“El reciente repunte en la producción estadunidense de petróleo y de gas no convencional, impulsado por tecnologías de extracción que vienen liberando recursos de crudo y gas de esquisto, está estimulando la actividad económica con un fluido menos costoso y precios de la electricidad que brindan a la industria una clara ventaja competitiva”, indica el reporte.

“Casi un 90% del crudo de Oriente Medio se dirigirá a Asia para 2035”. Si hemos de creer en las proyecciones de la AIE, México perderá, en pocos años, su principal mercado para las exportaciones de crudo que, seguirán siendo, por al menos una década, elemento fundamental en el financiamiento de nuestro desarrollo nacional. Se vuelve así más apremiante que nunca la necesidad de apresurar ya el paso en la configuración de las alianzas y la adquisición de las tecnologías y los capitales que, compartiendo el riesgo de emprendimientos formidables, nos permitan llevar al mercado global los hidrocarburos de nuestras reservas de aguas profundas. Para ello, será necesario construir a toda velocidad la infraestructura necesaria para enviar crudo y gas a nuevos destinos. Además, si no logramos abaratar en México, sustancialmente, los costos de la electricidad, también nuestras exportaciones manufactureras se quedarán sin mercado. Un desastre. La geopolítica de la energía nos obliga a cambiar y a hacerlo a tiempo. Es una apuesta riesgosa que no podemos eludir.

Twitter: @alzati_phd

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