México conectado, mexicanos desconectados
El jueves anterior pregunté si para México la economía digital será un trampolín o una trampa. ¿Nuestro pase a la prosperidad democrática o nuestra condena fatal al atraso? El 6 de abril, en Nuevo León, el presidente Enrique Peña Nieto afirmó que llevamos a la ...
El jueves anterior pregunté si para México la economía digital será un trampolín o una trampa. ¿Nuestro pase a la prosperidad democrática o nuestra condena fatal al atraso? El 6 de abril, en Nuevo León, el presidente Enrique Peña Nieto afirmó que llevamos a la fecha, y a partir y consecuencia de la Reforma en Telecomunicaciones, 65 mil espacios ya conectados. Dijo ahí que “la Reforma de Telecomunicaciones estableció un claro mandato constitucional, no sólo de abrir ese sector, sino de asegurarle a México mayor conectividad; y definió numéricamente cuántos debieran ser los espacios públicos en el país que tendrían que estar conectados a la banda ancha; es decir, a internet, y a internet rápido, de forma gratuita: 250 mil espacios”. Esto significa que en los años que le restan al presente gobierno deberán quedar conectados 185 mil más. Un reto formidable para los talentos de Mónica Aspe Bernal, coordinadora de México Conectado. Esperemos que el secretario Gerardo Ruiz Esparza sepa brindarle la atención y el apoyo que necesita.
Pero aquí no acaba el desafío de la inclusión digital en México. De poco servirá un México conectado si seguimos teniendo a millones de mexicanos desconectados e incapaces de usar en su beneficio ni las más elementales funciones de la tecnología digital de telecomunicaciones. En este contexto, se vuelve urgente la generación de un marco normativo e institucional y una política pública que contribuya eficazmente a reducir la marginación social, cultural, educativa y económica que la brecha digital genera entre los ciudadanos por la dificultad de relacionarse adecuadamente y acceder materialmente a la tecnología, en específico a las tecnologías de la información y las comunicaciones.
Además, confrontar con éxito este reto y sacar provecho de las oportunidades que ofrece exige el despliegue de nuevas infraestructuras y nuevas arquitecturas institucionales, de las que hoy México no dispone con suficiencia e idoneidad. Urge revertir esta situación. Hay poco tiempo y los errores pueden resultar fatales. El acceso a internet se ha generalizado y el costo real de dicho acceso baja cada día. Esto, sin embargo, no ocurre en México con la rapidez que se observa en otros países miembros de la OCDE.
Esto se debe, principalmente, a la prevalencia en nuestro país de nocivas estructuras y prácticas monopólicas en el sector de las telecomunicaciones y a la falta de fortaleza de los organismos reguladores relevantes.
La geografía de México es escarpada y diversa. Esta realidad, aunada a las peculiaridades de la compleja pluralidad de nuestra composición étnica y nuestro aún inacabado mestizaje, han dado lugar a un patrón de asentamiento poblacional profundamente dual. Por una parte, tenemos a la urbe más poblada y extensa del planeta, en la que conviven estilos de vida cuyos contrastes no tienen paralelo en el mundo y que contiene una pluralidad cultural tan rica y dinámica que deja perplejos a los más agudos sociólogos y antropólogos. En el extremo opuesto tenemos a una población rural, marginada y dispersa en miles de pequeños poblados rurales de difícil acceso, a los que es imposible llevar infraestructura moderna a costos razonables, con las tecnologías convencionales.
Sin embargo, la solución de fondo a los problemas de violencia e inestabilidad del México de hoy pasa inevitablemente por integrar plenamente, y sin desventajas, a esta población dispersa y marginada a la vida de la nación y del mundo, y a las oportunidades y desafíos de la civilización contemporánea. Y la única manera de lograrlo en un plazo aceptable es llevar a sus poblados y a las escuelas rurales más distantes el acceso a la internet, poniendo a su alcance los contenidos educativos y culturales que les permitan convertirse en participantes de pleno derecho en la economía y la civilización globales del siglo XXI.
Twitter: @alzati_phd
