La economía digital ¿trampolín o trampa?

¿Qué será para México la economía digital?, ¿un trampolín o una trampa?, ¿nuestro pase a la prosperidad democrática o nuestra condena fatal al atraso y la descomposición social? La respuesta está en manos del presidente Enrique Peña Nieto. Pero no hay aún ...

¿Qué será para México la economía digital?, ¿un trampolín o una trampa?, ¿nuestro pase a la prosperidad democrática o nuestra condena fatal al atraso y la descomposición social? La respuesta está en manos del presidente Enrique Peña Nieto. Pero no hay aún señales inequívocas al respecto. Entendamos ya, que no habrá recuperación, ni nuevos empleos ni nueva prosperidad sin reajustes de fondo. Vivimos el principio del fin del predominio del modo de producción industrial “Fordista”. Asistimos a la cada vez más rápida desaparición del trabajo asalariado y su reemplazo por nuevas modalidades de colaboración descentralizada y no subordinada. Nuevas modalidades de libre ocupación que, en el curso de las próximas décadas, se irán generalizando hasta volverse predominantes.

Éstos son los síntomas más visibles del avance de la creciente y cada vez más dominante economía digital. Y ésta es para México un reto formidable, a la vez que una oportunidad irrepetible. Un reto que definirá nuestro porvenir como nación exitosa, próspera y democrática o nuestro cada vez más acelerado descenso en la espiral de la violencia y la desintegración nacional. Pero confrontar con éxito este reto y sacar provecho de las oportunidades que ofrece, exige el despliegue de nuevas infraestructuras y nuevas arquitecturas institucionales de las que hoy México no dispone con suficiencia e idoneidad. Urge revertir esta situación. Hay poco tiempo y los errores pueden resultar fatales.

El acceso a internet se ha generalizado y el costo real de dicho acceso baja cada día. Esto, sin embargo, no ocurre en México con la rapidez que se observa en otros países miembros de la OCDE. Lo que se debe, principalmente, a la prevalencia en nuestro país de nocivas estructuras y prácticas monopólicas en el sector de las telecomunicaciones y en el insuficiente despliegue de la infraestructura digital, tanto alámbrica como, sobre todo, inalámbrica. Y a la falta de fortaleza de los organismos reguladores relevantes. Corregir  con eficacia y celeridad estas deficiencias y hacerlo con visión de futuro es el propósito primordial de la reforma constitucional y legal en materia de telecomunicaciones.

El objetivo que debe cumplir la Reforma en Telecomunicaciones es el de crear condiciones prácticas para que todos los mexicanos, sin excepción, puedan tener acceso al potencial informativo, educativo y de entretenimiento de la televisión digital. Pero, sobre todo, al formidable instrumento de productividad, enriquecimiento y educación que es la red digital global. En 1813, José María Morelos y Pavón redactó los 23 puntos que él mismo llamó Sentimientos de la nación. Ese histórico documento fundacional de la nación mexicana establece que “se dictarán leyes que moderen la opulencia y la indigencia, que por ellas se aumente el salario del pobre, que mejoren sus costumbres, así como el alejamiento de la rapiña e ignorancia”. La tarea de hacer hoy realidad esas aspiraciones del Siervo de la nación pasa por crear, sin más demora, condiciones prácticas para que todos los mexicanos, sin excepción, puedan tener acceso al formidable instrumento de productividad, enriquecimiento y educación que es la red  global.

De poco sirven los programas para impulsar a las empresas innovadoras y emergentes si primero no se les brindan los medios para hacer negocios en la web. En el mundo globalizado una empresa sin página web no irá muy lejos. No será posible cumplir la desiderata de Morelos sin un formidable esfuerzo para cerrar la brecha digital. Es decir, para eliminar sin demora los obstáculos físicos, tecnológicos, lingüísticos, culturales, sociales y económicos que todavía impiden a millones de hombres y mujeres de nuestro país acceder cotidianamente a la red global. ¿La economía digital será para México trampolín o trampa? Gerardo Ruiz Esparza tiene en sus manos la respuesta.

                Twitter: @alzati_phd

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