Ahora es cuando

Hay un vasto mundo de oportunidades esperando las capacidades y las destrezas de los petroleros mexicanos.

Ahora es cuando. Estamos ante una irrepetible e inmejorable ventana estratégica de oportunidad para emprender la internacionalización de la Industria Petrolera Mexicana (IPM). Pero, ¿cuáles son las razones para afirmar que la severa reducción de los precios internacionales del petróleo crudo abre una valiosa oportunidad estratégica para la IPM y para México? Este planteamiento, a primera vista contradictorio, se aclara cuando se entiende que ya hoy el principal activo petrolero de nuestro país no son sus reservas probadas de crudo y gas en el subsuelo, ni su producción que declina aceleradamente, sino las destrezas tecnológicas de la empresa pública, Pemex, las diversas empresas privadas —Grupo Alfa, TAMSA, etcétera—, que han sido sus contratistas y ahora están listas para asociarse en nuevos emprendimientos, así como los centros de investigación—IMP, Conacyt, etc.— y universidades, como la UNAM y el IPN, que les dan soporte tecnológico y forman a los geólogos, ingenieros y técnicos que son el núcleo de su capital humano.

Como en su momento lo hicieron las hoy grandes multinacionales petroleras —BP, Shell, Chevron, etc.— con el apoyo de los complejos industriales y universitarios, así como de la diplomacia de sus respectivos países, a la IPM le ha llegado el momento estratégico para salir a adquirir reservas en otros países. Hoy con los precios del crudo reducidos, esas adquisiciones pueden hacerse con ventaja. Una ventaja que no durará para siempre. 

La IPM ha desarrollado destrezas y capacidades de primer nivel mundial en la localización, desarrollo y explotación de reservas de crudo y gas en diversas formaciones geológicas y, particularmente, mar adentro en las de aguas someras.  Y este tipo de condiciones existen en diversas latitudes fuera de México. Comenzando por Cuba que, en aguas someras de la plataforma continental de Matanzas, produce desde hace ya algunos años un crudo pesado y azufroso que se asemeja a nuestro maya.

Este crudo despuntado con combustóleo venezolano alimenta alguna vieja termoeléctrica de herencia soviética y complementa el combustible en algunas plantas de ciclo combinado de origen canadiense, que venden en divisas la electricidad a los hoteles de Varadero. Es claro que esta cuenca está subexplorada y subexplotada. En espera de los petroleros mexicanos. Ya sin bloqueo.

Semejantes oportunidades están latentes en otras regiones del Caribe, Centro y Sudamérica. Y sin duda las hay también en la costa occidental de África, comenzando con Nigeria, pero no sólo ahí. Y no olvidemos el sudeste asiático, el mar de China, las Filipinas e Indonesia. En breve, hay literalmente un vasto mundo de oportunidades esperando las capacidades y las destrezas de los petroleros mexicanos a través de nuestras empresas, tanto la pública como las privadas. Y aclaro que financiar estos emprendimientos no es cosa de seguir endeudando a Pemex o a la hacienda pública mexicana. Para cada emprendimiento habrá de constituirse un consorcio cuyos bonos serán colocados en mercados bursátiles que los evaluarán y cotizarán conforme a los datos geológicos, geofísicos, etc., de cada reserva adquirida.

Los precios internacionales del crudo y el gas natural demorarán un lustro y hasta dos antes de volver a sus niveles reales de principios del 2014. Esto dependerá sobre todo de la dinámica del crecimiento económico mundial y de las decisiones estratégicas de los grandes propietarios de reservas de la península arábiga, en cuanto a impedir que los petroleros de otras latitudes y las energías renovables les roben permanentemente el mercado. Cuando eso suceda, y sucederá sin duda alguna, México obtendrá importantes ganancias y será en adelante una potencia petrolera mundial. Pero lo será solamente si hoy el presidente Enrique Peña Nieto toma el liderazgo para llevar más allá de México a nuestra industria petrolera. Ahora es cuando.

Twitter: @alzati_phd

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