Simulación
Un obispo se reúne con un narco para resolver el problema que es resultado de la ausencia de Estado de derecho y de la incapacidad de las autoridades de los tres niveles de gobierno para restaurar el orden social y el bien común en la entidad.

Fabiola Guarneros Saavedra
Mensaje directo
Los hechos que le voy a narrar no le son ajenos. Pero quiero reflexionarlos con usted, querido y respetado lector, porque son ejemplos claros de una sociedad y una autoridad hipócrita, que se siente cómoda en la simulación. Disculpe que este Mensaje sea tan Directo.
El primero: la reunión del obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, con un capo del crimen organizado para resolver un problema de energía eléctrica y de agua en la comunidad de Pueblo Viejo, que tenía 45 días sin agua.
Para empezar, nos enteramos de dicho encuentro —ocurrido el Viernes Santo— por el propio obispo y cuando se hizo pública la información, autoridades y uno que otro ciudadano se escandalizaron por el hecho. Bueno, hasta el consejero Marco Antonio Baños se desgarró las vestiduras porque, ya de paso, el narcotraficante se comprometió a permitir el buen desarrollo de la jornada electoral y las campañas.
Vamos al fondo, un obispo se reúne con un narco para resolver el problema que es resultado de la ausencia de Estado de derecho y de la incapacidad de las autoridades de los tres niveles de gobierno para restaurar el orden social y el bien común en la entidad.
¿Las autoridades del municipio de Tlacotepec —a donde pertenece Pueblo Viejo— y el gobierno del estado de Guerrero no sabían del problema en la distribución del agua? ¿En 45 días no tuvieron noticia de la suspensión de un servicio que depende de ellos? ¿Los pobladores se quedaron calladitos, resignados a vivir sin agua? ¿No se quejaron, no protestaron, por eso no se enteraron? ¿En serio no tienen idea de que el crimen organizado asola a poblaciones enteras? ¿Las autoridades no pueden logar lo que un obispo soluciona en una tarde?
No linchemos al obispo por ser el mensajero, veamos que tenemos un Estado débil, rebasado, con autoridades omisas, corruptas y también ciudadanos cómplices.
Segundo hecho: El fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para que Jaime Rodríguez, El Bronco, esté en la boleta electoral, a pesar de las irregularidades, inconsistencias y trampas en la recolección de firmas o apoyos ciudadanos.
La decisión de los magistrados fue avalar la trampa y una serie de delitos que tendrían que ser perseguidos, como falsificación de la credencial de elector, la suplantación de identidad y hasta la triangulación de recursos. Pero no, todo se justifica porque el INE cometió errores y no le dio la oportunidad a El Bronco de solventar y revisar 418 mil 494 firmas declaradas como inválidas. ¿Es en serio? Qué terrible precedente. Se pone en entredicho la pulcritud del proceso electoral.
Pero ojo, Margarita Zavala tampoco debería estar en la boleta. A ella también el INE le señaló las mismas “fallas” (utilicemos esa palabra, ya que a las autoridades electorales no les gusta la palabra delitos) que a El Bronco y a Armando Ríos Piter, quien sigue dando la pelea para que sea incluido en la boleta electoral.
Pero espere, la culpa no la tienen los candidatos “independientes”, sino la propia autoridad electoral que les puso en bandeja de plata todas las armas para impugnar sus propios procedimientos. Por ejemplo, el método tan atropellado e improvisado para recolectar las firmas, con una aplicación para teléfono móvil que no sirvió, que tuvo que ser “actualizada”, que permitía que en zonas del país donde no hubiera red de internet o telefonía se pidieran fotocopias… ¿En serio? Pues sí.
El tercer acontecimiento que quiero reflexionar con usted tiene un impacto directo en Estados Unidos, pero nos atañe mucho más de lo que cree por dos cosas, la primera, porque se encamina hacia la regulación de una plataforma que por lo menos en México la utilizamos 80 millones de mexicanos, y la segunda, porque tiene que ver con la protección de nuestra privacidad.
Me refiero a la comparecencia en el Congreso de Estados Unidos de Mark Zuckerberg, el creador de Facebook, por el escándalo del uso político que Cambridge Analytica hizo de la información de 87 millones de usuarios de esa red, y que presuntamente favoreció en el triunfo de Donald Trump.
Más allá de la sanción a Cambridge Analytica que sí utilizó de manera irregular y ventajosa los datos personales, la culpa no es toda de Zuckerberg. Yo pregunto, ¿cuántas personas ya cerraron su cuenta en Facebook después de conocer esta noticia y percatarse de que su información tiene un costo en el mercado?
Y retomando la idea del cuestionario que el senador demócrata por Illinois, Dick Durbin, aplicó a Mark Zuckerberg, le pregunto yo a usted: ¿Me puede decir con quién cenó anoche?, ¿es soltero, casado o está en una relación complicada? ¿Leyó las políticas de privacidad?
¿Ya vio lo que acaba de compartir en sus redes?
Twitter: @Fabiguarneros