Horror
Los nueve féretros fueron dispuestos uno al lado del otro, sobre tablones de madera, mesas de plástico y plegables. Alrededor se colocaron cubetas con gladiolas rojas y blancas, alcatraces, crisantemos, rosas, claveles y coronas de flores. Sobre el piso de tierra se ...
Los nueve féretros fueron dispuestos uno al lado del otro, sobre tablones de madera, mesas de plástico y plegables. Alrededor se colocaron cubetas con gladiolas rojas y blancas, alcatraces, crisantemos, rosas, claveles y coronas de flores. Sobre el piso de tierra se clavaron nueve cruces.
Ahí, en el patio de una humilde vivienda de Chautipan, Guerrero, bajo una lona azul, se llevó a cabo el funeral. A 200 metros, en otra vivienda rural, se veló a las otras dos personas asesinadas.
“Los hombres y mujeres que tenemos aquí, en caja, eran de lo más honesto que había en el pueblo, sólo se dedicaban a trabajar (…) Fue un error haber anunciado el operativo de búsqueda antes de localizar a los desaparecidos, pues el grupo delictivo Los Ardillos lo tomó como una provocación y los mataron; y el famoso operativo no encontró a nadie”, dijo el comisario del pueblo, un hombre que se cubrió el rostro y la cabeza, quizá por miedo a las represalias.
El 7 de noviembre, en Chilpancingo, encontraron una camioneta con los cuerpos desmembrados de 11 personas, entre ellos dos mujeres (madre e hija, esta última también madre), cuatro menores edad y cinco hombres, todos ellos con lazos familiares y de convivencia comunitaria.
El horror –de acuerdo al reporteo de mis compañeros corresponsales Ángel Galeana y Rolando Aguilar– inició con la desaparición, el 21 de octubre, de diez personas. Se sabe que seis de ellos fueron a pueblos de Chilapa a vender trastes, pero no regresaron. Tres días después, Flor y Clara salieron en búsqueda de sus hijos y las acompañaron Héctor y Mario, pero tampoco regresaron…
El 27 de octubre otros familiares fueron a buscarlos, pero al llegar a la comunidad de El Epazote, fueron asesinados. De Chautipan salió otro grupo para sumarse a las labores de localización, la última vez que los vieron fue en una comunidad de Quechultenango, se dirigían a la comunidad de El Epazote, en Chilapa.
Las familias dicen que desaparecieron 17, la autoridad dice que 16, pero la historia no ha terminado. Faltan seis habitantes que siguen desaparecidos o privados de la libertad, entre ellos el hijo de Cecilia, Leandro Giovanni, de 14 años.
Esta matanza dejó a 20 niños huérfanos y nueve viudas…
Ese mismo jueves 7 de noviembre, en Villahermosa, Tabasco, se vivió otra jornada de horror, con autos incendiados, asaltos en tiendas e incendios de establecimientos, así como ponchallantas en diferentes carreteras que conducen a esa ciudad. Entre enero y septiembre del presente año, en ese estado han asesinado a 647 personas, cifra que supera a las 253 víctimas reportadas el año pasado.
El sábado 9, en Querétaro, a las nueve de la noche un grupo de delincuentes ingresó a un bar del centro de la ciudad y dispararon al menos 50 veces. El saldo: 10 muertos.
Otra escena similar ocurrió el pasado lunes 11, en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, cuando seis personas perdieron la vida y cinco más resultaron lesionadas al registrarse una balacera en un bar en la comunidad de Tepojaco.
Y ese mismo lunes, en Oaxaca, en Putla Villa de Guerrero, fue asesinado el profesor y entrenador Rigoberto Martínez. Rigo fue uno de los indígenas que formó parte de los basquetbolistas triquis, que han inspirado a miles de personas en México y en el mundo porque algunos preferían jugar descalzos, como ocurre en las comunidades indígenas de alta marginación de Oaxaca.
En Culiacán han matado a dos líderes ganaderos. El 30 de septiembre asesinaron al presidente de la Unión Ganadera Regional de Sinaloa, Faustino Hernández, y el 12 de noviembre, a Ramón Alberto Velázquez, delegado de la Unión Ganadera Regional de Sinaloa.
El 20 de octubre de 2024, luego de haber oficiado una misa en la iglesia de Cuxtitali, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, fue asesinado el sacerdote indígena Marcelo Pérez Pérez. Dos individuos encapuchados a bordo de una motocicleta le dispararon.
Escenas de horror, evidencias de la descomposición social y del fracaso de la política de abrazos, no balazos.
DM
Otro horror: La reelección de Rosario Piedra al frente de la CNDH, en un proceso en el que los senadores de Morena mostraron su voto para evitar desobediencia. La línea fue clara, a pesar de ser la peor evaluada.
