El valor de un voto
Depositar un voto no significa exclusivamente ejercer un derecho político, en esa papeleta van demandas, quejas, sanciones, deseos y emociones. Se deposita el enojo y el hartazgo o la indiferencia y la resignación, o el voto del miedo o el de la esperanza.En Estados ...
Depositar un voto no significa exclusivamente ejercer un derecho político, en esa papeleta van demandas, quejas, sanciones, deseos y emociones. Se deposita el enojo y el hartazgo o la indiferencia y la resignación, o el voto del miedo o el de la esperanza.
En Estados Unidos, con Joe Biden y Kamala Harris, ganó el voto que rechaza el discurso de la polarización, del odio y del racismo. Ganó el voto que no permite la mentira, la burla, el fanfarroneo o la amenaza.
Los estadunidenses le dieron las gracias y sacaron de la Casa Blanca a Trump, un presidente que atizó el odio racial y sembró la enemistad entre los propios ciudadanos estadunidenses.
No le permitieron la reelección porque se burló de otras naciones; lanzó amenazas y amagó a países soberanos —como a México, cuando le pidió frenar las caravanas migrantes a cambio de no imponer aranceles—, y con la descortesía de mandar primero sus mensajes vía Twitter.
No quisieron a un presidente que simula gobernar en las redes sociales, poniendo en jaque a las bolsas de valores y monedas del mundo. Por fortuna, en los últimos meses, los mercados crearon inmunidad a esos mensajes en redes.
Ganó el voto de las clases medias, de las mujeres, los negros y los latinos.
Hay gobernantes que aún desestiman el poder de convocatoria y movilización de las mujeres. En Estados Unidos, las encuestas y análisis advertían que ellas tumbarían a Trump y que Biden ganaría las elecciones gracias al voto femenino, concretamente el de las mujeres blancas —53 por ciento de las cuales votaron por él en 2016–, pero también mantendría el voto de las negras, pues apenas el cuatro por ciento votó por Trump la última vez.
El republicano se negó a ver que eran las mujeres las que estaban potenciando su derrota y que fueron ellas las que tocaron las puertas pidiendo el voto a favor de Biden.
Un espejo para México, si lo quieren mirar quienes se empeñan en ignorar las demandas de las mujeres que advierten de la creciente violencia de género, desapariciones y feminicidios. Una lección para quienes descalifican sus luchas, sus banderas o formas de protestar. Una cachetada con guante blanco para quienes las llaman fifís o conservadoras por marchar junto a las que llaman provocadoras.
Trump las ignoró y se burló con estas palabras en uno de sus eventos de campaña: “Mujeres de clase media, ¡por favor quiero gustarles! ¡Por favor! Pero… miren, no tengo tanto tiempo como para hacerme el simpático. Estoy apurado. Me tengo que ir”.
El 55 por ciento del voto anticipado fue de las mujeres.
Polarizar, sembrar odio tiene consecuencias muy peligrosas para una sociedad de mecha corta. La muerte de George Floyd, bajo custodia policial, junto a la de Breonna Taylor, muerta a tiros en su cama, y al caso de Jacob Blake, que sobrevivió a siete disparos de un uniformado, incendiaron los ánimos y anunciaron un largo periodo de agitación y protestas en Estados Unidos.
Joe Biden respondió reconociendo el racismo que envenena la convivencia. Y coreó el lema Black Lives Matter, las vidas negras importan. Pero Trump, exhibió un apoyo inquebrantable a la policía, cortejó a los supremacistas blancos y reafirmó su mensaje de “ley y orden”, frase muy aplaudida por sus fans.
La fidelidad del voto de los negros hacia los demócratas es conocido y fue cimentada en los años sesenta con las leyes aprobadas por el presidente Johnson en contra de la discriminación y a favor del voto.
Aún es muy pronto para saberlo con certeza, pero se habla de que los hispanos contribuyeron a la victoria de Biden y Harris en estados sumamente disputados como Pensilvania.
Datos preliminares de Latino Decisions indican que la mayoría respaldó a Biden. Alrededor del 70 por ciento de latinos que pudieron votar, lo hicieron por los demócratas, mientras que el 27% habría elegido a Trump y el 3% a algún otro contendiente.
Los datos que hay hasta el momento indican que la gran mayoría de la base latina de Biden proviene de los ciudadanos de origen mexicano; quienes de forma abrumadora rechazaron al actual gobierno. Otro espejo para México, ¿aquí quién quería que ganara Trump?
El voto no siempre es racionalmente político, va cargado de emociones y Trump sembró encono durante estos cuatro años y alentó a los estadunidenses a ofenderse entre ellos.
El republicano causó mucho daño, le apostó a la polarización y mientras no termine su administración seguirá profundizando las divisiones. No aceptará tan fácil la derrota, eso sólo un hombre de Estado lo sabe y lo comprende, Trump no es un hombre de Estado ni respeta la democracia. Costará trabajo la reconciliación.
