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Hoy, como hace 100 años

Están vigentes las causas que provocaron la Primera Gran Guerra.

El pasado domingo se cumplieron 100 años de que se firmó el Armisticio de Compiègne, que puso fin a la Primera Guerra Mundial, catástrofe que produjo, al menos, 20 millones de muertos, y dejó al mundo en una profunda crisis que desembocó en una conflagración todavía más destructiva. Para conmemorar el hecho, se reunieron en Francia una docena de líderes mundiales, y las expresiones de algunos de ellos reflejaron la situación que atraviesan las alianzas occidentales. Así, mientras que la canciller alemana, Angela Merkel, destacó que la relación con Francia es el motor de la Unión Europea, el presidente Donald Trump se quejó de que su país “soporta demasiado de la carga para defender a Occidente”, y criticó “las declaraciones muy insultantes” de su homólogo francés, Emmanuel Macron, sobre la necesidad de unas fuerzas armadas europeas, pues, a decir de aquél, “¡Europa debería pagar antes su parte a la OTAN que nosotros subvencionamos ampliamente!”. De nuevo, chocan el America first con la visión multilateralista y de la gobernanza global de Macron y Merkel.

Estas diferencias irreconciliables entre líderes de las grandes potencias hacen recordar las existentes a principios del siglo XIX, por ejemplo, entre el káiser Guillermo II y su Welt Politik (política de expansión mundial y naval) frente a la hegemonía global británica, que derivó en conflictos (políticos, diplomáticos, etcétera) y en nacionalismos militaristas que desembocaron en el enfrentamiento armado de 1914. Aparte de la gigantesca devastación material, económica, humana y moral que implicó esta hecatombe, se puso fin a la globalización del siglo XIX e inició una larga crisis, caracterizada por el ascenso de fascismos y totalitarismos, nacionalismos beligerantes y proteccionistas, quebrantos económicos y la Gran Depresión, y concluyó con la Segunda Guerra Mundial. Una centuria después, existen fenómenos similares a los que ocasionaron la Gran Guerra. Ahora la globalización actual y la paz mundial están amenazadas, ya que el milenio empezó con presidentes nacionalistas y militaristas, Rusia (Putin) y Estados Unidos (Bush y Trump); rivalidades geopolíticas y geoeconómicas entre potencias y bloques comerciales; largas y sangrientas contiendas regionales (Irak, Afganistán, Siria), acompañadas de terrorismo, separatismos y crisis humanitarias; recesiones económicas globales y presiones proteccionistas; tensiones políticas y eslabones débiles (Corea del Norte y Siria), que han confrontado políticamente a las potencias.

De lo más preocupante es la prepotencia trumpista, que abre frentes y provoca tensiones por todos lados. De forma parecida a la rivalidad comercial entre el Reino Unido y Alemania hace más de un siglo, se produce el conflicto tarifario entre la Unión Americana y China, nación que le compite por la hegemonía económica global. Hoy China tiene un PIB mayor que el estadunidense; es el mayor exportador planetario, y es el banquero del mundo, al tener la mayor reserva de dólares y la producción mundial de oro, e instituciones bancarias multilaterales que rivalizan con las occidentales. Con el proyecto “Hecho en China 2025” se planea convertirla en vanguardia tecnológica internacional.

Con Trump se retorna a un nacionalismo aislacionista, similar al que propició la Gran Guerra y hoy, al igual que hace 100 años, existen potencias, China y Rusia, que disputan el liderazgo global. Sólo faltaría un eslabón débil que sirva de detonante, como los Balcanes hace una centuria.

ENTRETELONES

Ilegal licitación del Consejo de la Judicatura Federal por dos mil 800 mdp para la compra de tecnología chatarra.

           Twitter: @evillarrealr

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