A 75 años de Bretton Woods

El 22 de julio se cumplieron 75 años del acuerdo que puso las bases monetarias y financieras del mundo de la posguerra. Después de que los nazis quedaron heridos de muerte tras el desembarco en Normandía, los aliados se reunieron en Bretton Woods Nueva Hampshire, EU para ...

El 22 de julio se cumplieron 75 años del acuerdo que puso las bases monetarias y financieras del mundo de la posguerra. Después de que los nazis quedaron heridos de muerte tras el desembarco en Normandía, los aliados se reunieron en Bretton Woods (Nueva Hampshire, EU) para crear un sistema de cooperación económica y financiera que garantizara mayor peso del Estado sobre los mercados, el libre comercio, el multilateralismo y la paz, y evitar que se repitieran las crisis y las conflagraciones planetarias. En la conferencia participaron 44 naciones (entre ellos México y la URSS, que no ratificó los acuerdos), que luego de tres semanas acordaron las reglas y las instituciones, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que rigieron económica y financieramente la segunda posguerra hasta la crisis del dólar en los setenta.

Durante el evento, resultó trascendental el debate entre el negociador británico, el célebre economista John Maynard Keynes, y el secretario adjunto del Tesoro, Harry Dexter White, representante de Estados Unidos. Keynes presentó un plan revolucionario: establecer un órgano internacional de compensación, que emitiría una moneda propia, el bancor (sustentado en las monedas fuertes), mediante el cual los países acreedores o excedentarios financiarían a los deudores o deficitarios y, de este modo, expandir la demanda mundial y promover el crecimiento. White rechazó la idea porque no convenía a los estadunidenses (principales acreedores y dueños del 80% de las reservas de oro) gastar su bonanza en subsidiar a los débiles, e hizo valer el poder de la superpotencia para que prevaleciera un sistema de cuotas entre sus miembros y que se fundara en el dominio del dólar. Pese a la preponderancia del objetivo fondomonetarista de “la estabilidad cambiaria”, entre los propósitos originales del FMI y el BM, destacaron algunos con sabor keynesiano, tales como la de “fomentar la cooperación monetaria”, “facilitar la expansión del comercio internacional”, “reducir la pobreza y elevar los niveles de vida mediante el crecimiento sostenible”.

En las décadas ulteriores, Bretton Woods favoreció un auge sin precedentes del capitalismo, incluyendo la aparición de un nuevo ciclo globalizador y de la tercera revolución tecnológica. Para las naciones desarrolladas fue una era dorada de crecimiento y de Welfare State, y las naciones pobres dieron una fuerte lid para que fuera considerada su agenda para el desarrollo y la cooperación. No obstante, sólo un grupo reducido de aquéllos (uno de ellos, México) logró beneficiarse, y consiguieron la categoría de “emergente”, pero la mayoría siguió en el atraso y la pobreza, sin que merecieran la atención preferencial del FMI o del BM. Peor aún, cuando Nixon impidió la conversión del dólar al oro, no sólo fue el final de Bretton Woods, sino que la crisis económica y la reacción neoliberal resultantes encarecieron el crédito, los apoyos y dificultaron la cooperación norte-sur.

Con el final de la Guerra Fría, la expansión de la globalización, de la interdependencia y de la revolución tecnológica, se creaban condiciones para una mayor gobernanza mundial y cooperación para enfrentar la crisis ambiental y el calentamiento global, la desigualdad y la pobreza, entre otros graves problemas. Sin embargo, con la llegada de gobernantes nacionalistas y militaristas como Trump y Putin de nuevo impera la ley del más fuerte y los intereses egoístas de las superpotencias. Más clavos en el ataúd de Bretton Woods y del futuro planetario.

ENTRETELONES

Coneval, órgano con autoridad y credibilidad para medir la pobreza.

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