A 25 años de la convención ambiental de la ONU

El 21 de marzo de hace 25 años entró en vigor la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que fue aprobada en la Primera Cumbre de la Tierra realizada en Río de Janeiro 1992, con el objetivo de obtener acuerdos vinculantes para “estabilizar” ...

El 21 de marzo de hace 25 años entró en vigor la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que fue aprobada en la Primera Cumbre de la Tierra realizada en Río de Janeiro (1992), con el objetivo de obtener acuerdos vinculantes para “estabilizar” las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), entre ellos el dióxido de carbono, metano y los hidrofluorocarbonos (generados por el petróleo, gas y carbón) que provocan el calentamiento planetario. La Conferencia de las Partes (COP) signatarias de la Convención (a la fecha son 194, incluido México) se erigió en el órgano supremo para tomar decisiones trascendentes, por ejemplo, la de aprobar protocolos del tipo de Montreal (1987), relativo a la protección de la capa de ozono. De 1995 a la fecha se han realizado 24 reuniones anuales, con la participación de jefes de Estado, ministros, expertos, representantes de ONG, etcétera.

En Berlín (1995) se realizó la primera COP, aunque fue hasta la tercera cuando hubo un acuerdo de trascendencia, el Protocolo de Kioto (1997), con propósitos vinculantes para 38 naciones industrializadas (responsables del 30% de las emisiones mundiales), concretamente de reducir en, al menos, un 5% la producción de GEI para el 2012 (inicial vigencia del protocolo). Entró en vigor en febrero de 2005, y hacia el 2009 lo habían ratificado 187 estados, excepto los principales contaminantes, Estados Unidos y China. En la COP13 (Bali, 2007) se establece un plan de acción para sustituir a Kioto, y que servirá de marco de negociación para nuevos pactos vinculantes de todos los países. La importancia de la COP16 (Cancún, 2010) estribó en aplazar el periodo de vigencia de Kioto, en crear un Fondo Verde Climático y en el compromiso de reunir 100 mil millones de dólares. En Doha (COP 18, 2012) se prorrogó Kioto hasta el 2020, pero el instrumento se ha debilitado, ya que Canadá, Japón y Rusia lo abandonaron. La COP21 (París, 2015) despertó expectativas por un ambicioso convenio mundial firmado por 195 naciones que pretende limitar el aumento de la temperatura mundial en 1.5°C, lo que implica reducir un 40% las GEI para el 2030. Empero, no se fijaron cuotas para los más contaminantes y, lo peor, es que en el 2016 Donald Trump anunció que su país dejaba los Acuerdos de París.

Si bien este esfuerzo ha tenido algunos frutos como la recuperación parcial de la capa de ozono, diversos indicadores y fenómenos revelan el agudizamiento de la crisis ambiental global. En el 2012, las emisiones de dióxido de carbono ya doblaban las tasas de 1990, y la humanidad ya superaba en un 50% su capacidad de regenerar los recursos naturales que utiliza, y asimilar los residuos que desecha. Cada año es más cálido que el anterior, y existe el riesgo de que la temperatura media global llegue o supere los 3° en el 2050. De por sí, el calentamiento (derivado de la contaminación, el productivismo, el consumismo, etcétera) ya ha provocado el deshielo acelerado del Ártico y de Groenlandia, el aumento del nivel del mar, poderosos y destructivos huracanes, una mayor deforestación y desertificación, el encarecimiento del agua dulce, la pérdida creciente de la biodiversidad (arrecifes de coral, aves, peces, etcétera), aumento de las plagas, hambrunas, enfermedades y muertes de millones de personas, entre otros males.

Pese a que el planeta sufrirá daños irreversibles si la temperatura global aumenta en 2°, dado el escenario internacional adverso para la cooperación no se espera mucho de la COP25 en Chile de diciembre próximo.

ENTRETELONES

A partir del 17 de agosto México está sobregirado ambientalmente.

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