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2018: amenazas de regresión histórica

En este año diversos hechos serán decisivos para el rumbo futuro del país. Como algunos de ellos pueden significar fuertes retrocesos históricos, constituyen amenazas para seguir avanzando en las transformaciones que están en marcha, y en la lucha contra la pobreza, la ...

En este año diversos hechos serán decisivos para el rumbo futuro del país. Como algunos de ellos pueden significar fuertes retrocesos históricos, constituyen amenazas para seguir avanzando en las transformaciones que están en marcha, y en la lucha contra la pobreza, la desigualdad, la corrupción, la inseguridad, la violencia y la impunidad en democracia y en la senda de la globalización.

1. El factor Trump amenaza con retroceder la relación de Estados Unidos con México a la “Edad de Piedra”. Dados los históricos antagonismos, mucho tiempo tuvo que pasar para que ambas naciones se pudieran entender. Cuando finalmente con el TLCAN la relación se convirtió en una interacción constructiva, en un proceso de integración económica y de intensa cooperación bilateral, la hostilidad de Trump hacia México y sus connacionales, su xenofobia persecutoria, el muro fronterizo, su política fiscal y su empeño por cancelar el acuerdo comercial, nos provocan graves afectaciones, y amenazan con conducir la relación a la etapa preglobalizadora, cuando imperaban los nacionalismos defensivos, y cada país se debía “rascar con sus propias uñas”, prevaleciendo la desconfianza, la tensión y el conflicto mutuos.

2. A la reforma fiscal trumpista y la posible abrogación del TLCAN, hay que agregar a las elecciones como el otro gran factor de incertidumbre financiera y de volatilidad cambiaria, que perjudicarán a la estabilidad macroeconómica (la inflación del 6.77% puede derivar en una incontenible escalada de precios), al flujo de inversión extranjera, la generación de empleo y al crecimiento económico, que de nuevo será raquítico, alrededor del 2%. De continuar el deterioro salarial, el agravamiento de las desigualdades (sociales y regionales) y de la pobreza, el actual modelo de desarrollo (de economía mixta, libre mercado y exportador) será más vulnerable a los cuestionamientos obradoristas, quienes buscan sustituirlo (por decreto), con otro, “alternativo”, basado en el estatismo patrimonialista, corporativista, y nacional-populista, al estilo echeverrista o peor aún, chavista, orientado a las naciones del ALBA, y teniendo como aliados a Rusia o a China. De ahí, que Putin pretenda interferir (vía hackers, redes sociales) en nuestra elección para favorecer a AMLO, quien sería un mandatario a modo para ganar influencia en América Latina.

3. El tercer peligro de regresión histórica es la recaída democrática: las violaciones masivas a la ley, la incapacidad de los organismos electorales para hacer entrar al redil a los tres niveles de gobierno, partidos y candidatos, y la injerencia externa, y sobre todo, la del narco (violencia, dinero, candidatos) serán un factor de incertidumbre sobre la equidad, transparencia, certeza, confianza y legitimidad del proceso electoral y principalmente de sus resultados, más aún si son cerrados. Si pierde, AMLO alegará nuevamente “fraude”, y no perderá la oportunidad de jugar su última carta desestabilizadora aprovechando el descrédito institucional. 

Claro, el mayor riesgo de regresión histórica es el triunfo de AMLO. Su proyecto alternativo de nación y la mafia política que lo acompaña, vislumbran una refundación político-constitucional, económica y social, en efecto, un cambio, pero en reversa: en sentido autoritario, estatista y populista. Su mesianismo y megalomanía anticipan su aspiración a perpetuarse en el poder como Maduro, Evo Morales o Daniel Ortega.

Trump y AMLO, convergencia que nos llevará a una catástrofe, peor que la venezolana.

Entretelones
A Muñoz Ledo se le olvidó que como asesor de Díaz Ordaz avaló la matanza del 68.

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