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Degeneración legislativa en la CDMX

El miércoles de la semana pasada, el jefe de Gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera, exhortó a AMLO a que finalice el “plantón” en la Asamblea Legislativa capitalina, donde los diputados de Morena han saboteado sus sesiones. La crisis estalló cuando el martes 7 ...

El miércoles de la semana pasada, el jefe de Gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera, exhortó a AMLO a que finalice el “plantón” en la Asamblea Legislativa capitalina, donde los diputados de Morena han saboteado sus sesiones. La crisis estalló cuando el martes 7 fue destituida como presidenta de la Mesa Directiva la morenista Flor Ivone Morales al haber presentado una inexistente e ilegal “moción suspensiva”, para evitar que se aprobara la construcción de una planta de termovalorización, y fue electo en su lugar Fernando Zárate, quien acusó a Andrés López Beltrán (hijo de AMLO), de ser el verdadero orquestador (es el líder real de Morena en la ciudad) de “mandar al diablo a las instituciones”. Los obradoristas atropellan las tareas parlamentarias (agresiones físicas, toma de tribunas, uso de megáfonos en las sesiones, bloqueo de comparecencias, ausentismo, etc.), en rechazo a la nueva presidencia, pese a que fue electa por un bloque mayoritario.

Aunque los morenistas justifican sus actos como una defensa de los “derechos de los capitalinos” (argumentan que dicha planta “nos endeudaría”), incluyendo la reivindicación de los reclamos de los damnificados por el terremoto, en realidad su golpismo parlamentario, pretende ser una carambola político-electoral de varias bandas: 1) generar caos para lograr una posición favorable de negociación (e impunidad) en diversos asuntos, tales como quitar las sanciones contra sus diputados, evitar la destitución de Rigoberto Salgado en Tláhuac (o que quede otro morenista en su lugar), permitir que los morenos elijan al sustituto (a) de Claudia Sheinbaum en Tlalpan, conseguir mayor reparto presupuestal para el 2018, acuerdos y leyes favorables a sus intereses; 2) obtener más recursos para lucrar con la inconformidad de los afectados del sismo, y otras clientelas políticas; 3) crear una cortina de humo sobre sus corruptelas e irresponsabilidades (cobrar 300 mil sin asistir a sesiones y comisiones, tener a familiares como aviadores, etc.) y sus graves incompetencias políticas delegacionales (Tlalpan, Tláhuac, Xochimilco) y legislativas en la capital; 4) provocar descrédito de sus rivales, especialmente del PRD, al pasar como “víctimas” de sus ataques; 5) ocasionar ingobernabilidad y un clima de opinión desfavorable al gobierno de Mancera como parte de la lucha político-electoral en la CDMX y a escala nacional.

Ante ello, no extraña que el de Macuspana evite la controversia con Mancera (“no puede atenderlo, ya que está dedicado en ganarle a la mafia del poder”), pues comprometería su cacareada “autoridad moral”, si se exhibieran las prácticas violentas y corruptas de sus peones políticos en la capital y, sobre todo, tener que desactivar las acciones de corte “chavista” como las mencionadas u otras que le reditúen políticamente. Al contrario, el expriista pretende agudizar los conflictos en la CDMX para que la crisis le explote a Mancera, y pueda ser aprovechada por su candidata a la jefatura de gobierno, Sheinbaum, a quien le urge contrarrestar la caída en las encuestas (la mayoría de los tlalpenses reprueba su gestión) y eludir su responsabilidad en el caso del colegio Rébsamen, y otros derrumbes que se produjeron en su demarcación, donde también hubo muertos.

El sabotaje de los obradoristas impide ayudar con eficacia a la reconstrucción, y en general, su irresponsabilidad parlamentaria es una muestra de la degradación política de lo que son capaces, y cuyos métodos intentan aplicar en todo el país.

ENTRETELONES

No ha sido atendida la denuncia vecinal de un edificio ilegal en Tecualipan 47, Coyoacán.

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