Derroche innecesario
Se dice que ha sido la campaña más costosa (nadie sabe la cantidad y dudo que se sepa) en la historia de México y de muchos otros países, incluso desarrollados.
El día de mañana, millones de mexicanos saldremos a votar para culminar un proceso que, sin duda, ha sido el más costoso en muchos sentidos.
En primer lugar, la tremenda cantidad de candidatos a puestos de elección que han sido asesinados, incluso en algún caso filmado, esperemos que involuntariamente, y reproducido en las incontrolables redes sociales.
En segundo lugar, las sumas de dinero derrochadas día a día sin el mayor recato por los diferentes partidos políticos, a sabiendas de que en la mayoría de los casos es dinero público, o mejor dicho, dinero que sale de los impuestos que pagamos. Al respecto, no ha habido ni un solo comentarista de periódicos, televisión u otros medios que no se haya quejado de tal dispendio sin sentido, cosa que a los candidatos les ha parecido sin importancia.
La duración de las campañas es otra muestra del derroche de dinero que se utiliza en ellas. Será necesario reducirlas, tanto en tiempo como en costo, para estar acorde con la realidad del país.
En tercer lugar, el papel jugado por las diferentes empresas encuestadoras, para las cuales ha sido el gran negocio y que ayudará sin duda a mejorar el Producto Interno Bruto del año por el gasto efectuado. Yo no dudo que la mayoría de las encuestas sean reales, el problema reside en la forma en que se encuesta y a quiénes se encuesta.
En cuarto lugar, se habla de alrededor de 50 millones de spots que han sido transmitidos por todos los medios y que, por cierto, han provocado las quejas de los dueños de esas empresas. Pero a la población nos han atosigado en nuestros teléfonos particulares y celulares sin el mayor respeto a la privacidad, sin tomar en cuenta el hartazgo generalizado con tal proceder.
En quinto lugar, hemos visto que las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley electoral han permitido participar, entre yerros, a un candidato supuestamente independiente que cometió hechos que son punibles y, a pesar de ello, se le ha permitido llegar hasta el final. Únicamente se le ha multado, y a otros que, por ejemplo, han hecho spots utilizando niños tan sólo se les ha amonestado.
No creo que haya alguna persona que considere que esta campaña ha sido ejemplar; quizá lo único que puede servir de ejemplo es considerar qué hay que hacer para que esto no vuelva a ocurrir.
Se dice que ha sido la campaña más costosa (nadie sabe la cantidad y dudo que se sepa) en la historia de México y de muchos otros países, incluso desarrollados que, a pesar de tener mayores recursos, los cuidan. ¿Cómo es posible que en un país con la mitad de su población en pobreza, más de 50 millones de personas, se pueda permitir tal dispendio? Aquí hay una terrible responsabilidad del gobierno, de las autoridades electorales y, sobre todo, de los partidos políticos, quienes deben revisar lo sucedido para evitarlo en el futuro.
Las mentiras que se han manifestado, los ataques personales en los debates, los ofrecimientos de recursos sin el menor sustento económico y el miedo que se ha infundido en la población han imperado durante toda la campaña, sin que les importe el daño que se hace a la sociedad con tales manifestaciones y que, dudo, hayan servido de mucho, según estamos viendo.
Una vez que se hayan contado los votos, que se hayan resuelto las inconformidades y que los elegidos tomen posesión, es obligación de ellos revisar lo que ha pasado para hacer las modificaciones correspondientes que nos permitan asegurar que en el futuro tengamos unas elecciones menos costosas y más claras, sin afectar, tal como ha sido el caso, la vida de millones de personas.
La corrupción en todas sus formas se ha manifestado y no se ha sancionado. No podía ser de otra manera, a pesar de la supuesta autonomía de las autoridades electorales y los órganos de procuración de justicia que han quedado a deber a la sociedad.
Todos hablan de cumplir con el Derecho, pero, como bien dice un excelente miembro de la Suprema Corte de Justicia de nuestro país, “el Derecho no es ni natural ni neutral”.
