Cumplir con la mayoría

El próximo gobierno recibirá en diciembre un país con el mayor número de pobres de toda su historia, con una clase media depauperada y con una desigualdad creciente

El desarrollo del día de la elección fue ejemplar por muchas razones; la principal, que ni el fraude ni la violencia aparecieron, salvo en casos muy localizados y al parecer sólo en el estado de Puebla está complicado el resultado de la votación para gobernador. Ahora esperemos que las autoridades electorales desarrollen su trabajo para culminar con un resultado que muchos dudaban, no sólo aquí en México, sino en varios países.

El triunfo de Morena ha sido espectacular e incuestionable y, como siempre ocurre, ya están apareciendo comentarios, sobre todo de columnistas y de los llamados intelectuales orgánicos ligados al partido en el poder actual, quienes seguramente perderán varias de sus canonjías, si no es que todas, preocupándose por lo que pueda hacer el candidato ganador ahora que tendrá no sólo la Presidencia, sino el Congreso, varias gubernaturas y la joya de la corona, la Ciudad de México.

Que si va a haber un dejo autoritario, autocrático dicen, por el inmenso poder que va a tener; que urge que haya contrapesos a este poder, y un sinnúmero más de chorradas que lo único que manifiestan es la pérdida de sus relaciones para seguir chupando de la ubre gubernamental, sobre lo cual Andrés Manuel ha dicho claramente que se va acabar.

Podemos estar o no de acuerdo con algunas de las principales propuestas, pero hay que reconocer que la mayoría de la población ha querido un cambio profundo en la manera en la que se ha venido gobernando este país desde hace varios decenios.

El gran reto es realizar, lo antes posible, las acciones en favor de los que menos tienen en una situación económica nada favorable, con incertidumbre sobre qué va a pasar con el Tratado de Libre Comercio, que no va afectar el futuro, sino que ya lo está haciendo y provocando una pérdida del ingreso real en la mayoría de la población, aunado a la absurda negativa de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos de revisarlos en el pasado mes de abril, a pesar de la opinión favorable de muchos dirigentes empresariales.

El próximo gobierno recibirá en diciembre un país con el mayor número de pobres de toda su historia, con una clase media depauperada y con una desigualdad creciente. Para poder amainar este panorama sin duda será necesario tomar medidas drásticas, que no tienen nada que ver con el autoritarismo, sino con la necesidad de reducir la pobreza.

Incluso muchos críticos, dentro y fuera del gobierno, ya están cambiando su opinión negativa total sobre las posiciones de Andrés Manuel respecto a las reformas estructurales y empiezan a aceptar la necesidad de revisar lo que está mal y ver que hay otras opciones. Nada más hay que contemplarlos saludando y abrazando al que hace una semana denostaba la mayoría de ellos.

Un caso que dará de qué hablar es el referente a la Reforma Educativa, que el futuro gobierno ha manifestado que rechaza: tenemos que un gobernador, que trató de hacer una graciosa huida hacia el Senado y resulta que fue botado de tal posibilidad en las urnas, se dio el lujo de violar la Constitución y decretar la no aplicación de dicha reforma en Chiapas. Primero fue el Instituto Nacional de la Evaluación Educativa, que presentó una denuncia en la Procuraduría General de la República en contra de la medida tomada, y el miércoles pasado la Secretaría de Educación Pública ha hecho lo mismo. Entonces, no sólo es Morena quien está en contra de ella, sino que dicho gobernador se les adelantó y la canceló. Esta es una muestra más del desastre que es hoy la gobernabilidad del país.

El principal tema es el combate urgente a la pobreza y por eso las propuestas de aumento de la cantidad monetaria en la pensión de los adultos mayores y becas para que los jóvenes dejen de ser ninis, deben implementarse desde los primeros meses y, como hemos leído, el próximo gobierno ya se comprometió a financiar al sector privado para lograrlo; por cierto, estas medidas no tienen nada de populistas y sí de justicia mínima esperada por los millones que votaron por Morena.

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