¿Cómo le van a hacer?
Por momentos esta campaña electoral por la Presidencia se asemeja a una casa de subastas en donde se estuviera ofreciendo una pintura que representa al pueblo de México y los candidatos pujaran por el afamado lienzo. No hay día ni acto en que no haya una oferta para el ...
Por momentos esta campaña electoral por la Presidencia se asemeja a una casa de subastas en donde se estuviera ofreciendo una pintura que representa al pueblo de México y los candidatos pujaran por el afamado lienzo.
No hay día ni acto en que no haya una oferta para el público que asiste al mítin o la reunión y, como se trata de ofrecer lo más alto, nadie sale descontento, total, el pago se hará al final, es decir, cuando se gane la subasta, si es que se gana.
De lo que he leído y visto, yo estaría de acuerdo con la mayoría de dichas propuestas, siempre y cuando fuera posible llevarlas a cabo, lo cual dista de la realidad en la mayoría de los casos.
En esta columna me voy a referir a tres propuestas que han hecho los candidatos reales en esta campaña electoral. Parto del principio de que estoy de acuerdo con las tres; sin embargo, considero que habría que hacer algunas observaciones y que los candidatos deberían hacer varias aclaraciones sobre cómo las piensan llevar a cabo.
En primer lugar, me voy a referir al ofrecimiento del candidato de Morena con respecto a que ya no habrá rechazados en la educación superior, por lo que todo aquél que quiera cursarla lo podrá hacer. No creo que haya alguien que esté en contra de esta propuesta, el asunto radica en cómo lograrla. Tomemos como ejemplo los exámenes de ingreso a la UNAM para el ciclo 2018-2019, en donde se presentaron a los dos exámenes más de 200 mil jóvenes y sólo podrán entrar cerca de 13 mil, es decir, hay cerca de 190 mil jóvenes que no podrán hacerlo.
Y el problema se agravará en los próximos cinco años, cuando 100 por ciento de los que quieren acceder a la educación media superior lo esté haciendo y, en cambio, sólo se habrá logrado cubrir 50 por ciento de la demanda de educación superior, o sea que uno de cada dos jóvenes que terminen su bachillerato no podrá ingresar a la universidad. Esto debido, fundamentalmente, a los escasos recursos que desde hace años destinan los gobiernos a este sistema.
Se van a necesitar miles de millones de pesos para hacer nuevas instalaciones, contratar maestros y personal administrativo, contar con laboratorios, equipos de todo tipo, etcétera. De esto hasta ahora no han dicho nada.
En segundo término, menciono la propuesta del candidato del PRI, que ofrece llegar a 100 mil escuelas de tiempo completo, de las 25 mil que más o menos hay en la actualidad, mismas que, por cierto, iban a ser 40 mil, según el compromiso presidencial firmado ante notario. Resulta algo raro, ya que en la actual administración el candidato del PRI fue secretario de Hacienda durante algún tiempo y no se vio su apoyo para este tema. Entonces, ¿por qué ahora sí? Además, ¿qué significan 100 mil escuelas? Lo importante sería saber de cuántos alumnos estamos hablando, porque puede haber escuelas de 100, de 500 o de mil alumnos. Y, de nuevo, se necesitarán miles de millones de pesos para lograrlo y no se dice nada de ello. Por supuesto que sería un gran logro, pero está lejos de la realidad presupuestal.
En tercer lugar está la propuesta del candidato del PAN sobre el Ingreso Básico o Ciudadano Universal, misma que yo he defendido y que sería una solución real e inmediata al combate a la pobreza; sin embargo, hasta la fecha nada se ha dicho de cómo lograrla y cuánto costaría, pero, de nuevo, se necesitarían miles de millones de pesos y de manera escalonada.
Tenemos, pues, tres grandes propuestas a las que nadie o muy pocos se podrían oponer, pero se necesitan millones de pesos y, sobre todo, tiempo para llevarlas a cabo. Si vemos el presupuesto federal de egresos, no da para que se implementen, a menos que haya una gran reforma fiscal progresiva que le dé al gobierno más recursos y se destinen a dichas propuestas, pero, una vez más, de este tema nadie ha dicho nada. Es más, algunos candidatos han mencionado que no se subirán los impuestos. Entonces, ¿de dónde saldrán los recursos? Ésta es la gran pregunta que deberían contestar los candidatos.
