Cambio de época
La historia de los partidos socialdemócratas europeos ha sido generalmente fallida cuando toman el poder, porque suelen plegarse a políticas tecnocráticas y neoliberales que marcan, al final del día, poca diferencia con las de derecha en los gobiernos
Ahora que va a iniciar un nuevo gobierno, según todas las declaraciones y acciones que vemos y están anunciando, al parecer estaremos más que en una época de cambio, en un profundo cambio de época. Por ello es que considero importante tomar en cuenta lo que se está discutiendo en otras naciones.
En Europa hay una intensa discusión sobre el papel de la llamada izquierda, hoy muy difusa y mezclada en todo el mundo, y de lo que está pasando en varios países con ella. Muchos intelectuales y políticos han entrado a la discusión y recientemente el profesor de origen turco Dani Rodrik, considerado uno de los 100 economistas más influyentes del orbe, quien imparte clases en la Universidad de Harvard, de la cual es egresado, al igual que de la Universidad de Princeton, ha dicho que desde 1980 existe una abdicación intelectual de la izquierda.
El profesor Rodrik es muy famoso por su libro La paradoja de la globalización, publicado a principios de este siglo y en el cual hace una crítica severa a este fenómeno, indicando que hay un conflicto entre las decisiones democráticas de cada país y las que toman los organismos supranacionales de manera tecnocrática. Plantea que, si bien hay que seguir en un mundo globalizado, es primordial tomar en cuenta a las democracias nacionales, por lo que el desarrollo debe ser de manera acompasada.
Dice el profesor Rodrik que desde el movimiento Syriza de Grecia hasta el Partido de los Trabajadores de Brasil han fracasado en tener ideas que sean económicamente posibles y a la vez populares, más allá de los programas de transferencias de recursos.
Y la historia de los partidos socialdemócratas europeos ha sido generalmente fallida cuando toman el poder, porque suelen plegarse a políticas tecnocráticas y neoliberales que marcan, al final del día, poca diferencia con las de derecha en los gobiernos. Este ha sido para mí el gran lastre de los partidos socialdemócratas; muchas esperanzas del pueblo y al final muchos desencantos.
Los críticos del profesor Rodrik argumentan que hay mucha y buena materia prima de intelectuales para hacer un programa de izquierda para el momento actual; esperemos que lo logren, por el bien de los también millones de pobres que hay en Europa.
Otro tema se refiere a que el nuevo gobierno tendrá ahora la responsabilidad de proponer un presupuesto que atienda las necesidades de desarrollo del país y del combate a la pobreza. Sería muy bueno que tomara en consideración un reciente trabajo de Carlos Joly, investigador de la Universidad de Cambridge, cuyo título traducido podría ser ¿Si el dinero cuenta, la moral cuenta?
Ese trabajo señala que el presupuesto de una nación habla mucho de cuáles son las preocupaciones morales de la sociedad y de quiénes son en realidad los que detentan el poder, y recuerda los trabajos de Bentham y Marx sobre la felicidad y el poder del dinero, criticando la gran ausencia de pensamiento contemporáneo entre la filosofía moral y las teorías financieras.
De la misma manera, el investigador manifiesta que es claro que el capitalismo financiero reina en el mundo, pero lo que no está tan claro es cómo ha hecho para eliminar los asuntos éticos, pues para los inversionistas el dinero cuenta, mientras que la ética no. La única preocupación que tienen es crear productos, induciendo su consumo vía la manipulación de las empresas y los medios de comunicación, sin buscar la satisfacción de valores morales.
Le preocupa la falta de valores de los empresarios y pone como ejemplo que incluso el mayor fondo soberano del mundo, que es el noruego, el cual controla las pensiones de los habitantes de dicho país, no considera en los análisis de sus futuras inversiones ningún valor medioambiental o ético, ya que, según dicen, su misión es obtener el máximo beneficio.
Termina el investigador Joly argumentando a favor de que los políticos tomen en cuenta en sus decisiones financieras y presupuestales los valores morales, ya que no puede haber inversiones responsables sin una consideración ética responsable.
