Acciones fascistas

No hay un solo tema en el cual no nos agreda el gobierno de Donald Trump, como las negociaciones del TLC, la imposición arbitraria de aranceles, etcétera. La política de ellos es clara: nos quieren humillar y subyugar.

Es muy claro que la administración del impresentable presidente Trump es enemiga declarada de México. De poco han servido las acciones de buena voluntad que los personeros de nuestro gobierno, tanto oficiales como semioficiales, a través de supuestos amigos, han utilizado para detener la embestida del gobierno norteamericano.

Decenas de medios de comunicación y asociaciones defensoras de los derechos humanos han mostrado la terrible situación que viven no sólo los mexicanos, sino los migrantes de varias partes del mundo, quienes están sufriendo las medidas implementadas, muchas de ellas violatorias de las leyes, tanto de Estados Unidos como internacionales, mismas que están obligados a cumplir.

Recientemente han sido divulgadas las acciones que se están cometiendo en contra de las familias de los migrantes, a las cuales se les está separando de sus hijos, tal como en los peores tiempos del nazi-fascismo, sin que hasta ahora se haya detenido dicho horror.

En el último número de la revista The Economist hay un artículo que habla de esta situación, en donde se menciona que, desde octubre del año pasado, cientos de niños han sido separados de sus familias y puestos en lugares diferentes a los de sus padres, con el apoyo irrestricto del Departamento de Seguridad Interior de ese país.

La American Civil Liberties Union (ACLU), organización fundada en 1920 y que es reconocida por su seriedad, también ha mencionado el caso, indicando que las familias en busca de asilo han sido detenidas en la frontera sin que el gobierno haya hecho nada para reunir a las familias cuando las separan. Han podido comprobar que los arrestan en los autobuses de líneas comerciales sin razón alguna. Señalan que tienen decenas de miles de páginas de evidencia en donde se demuestra que los oficiales de migración están abusando física, sexual y verbalmente de los menores de edad.

Han podido probar que los amenazan con violarlos o matarlos, que les suministran escasos alimentos y agua, que los han golpeado repetidamente, etcétera. Todo ello violando las legislaciones vigentes. Amnistía Internacional también ha mencionado el uso excesivo de la fuerza; el año pasado, según el diario The Washington Post, 987 personas murieron a manos de agentes encargados de hacer cumplir la ley empleando armas de fuego.

La Organización de Estados Americanos (OEA) poco ha dicho de este tema y al parecer ha vuelto a convertirse en el ministerio de colonias de Estados Unidos. Sin duda, lo que ocurre en Venezuela y Nicaragua debe ser motivo de preocupación, pero también debería ser lo que ocurre con las personas en busca de asilo en la frontera con México.

No hay un solo tema en el cual no nos agreda el gobierno de Trump, como las negociaciones del TLC, la imposición arbitraria de aranceles, etcétera. La política de ellos es clara: nos quieren humillar y subyugar.

Ante todo esto el gobierno ha reaccionado de manera lenta y se nota que no puede solo, es necesario que la sociedad entera participe en la lucha, porque eso es, para defender no sólo los intereses comerciales, sino también, fundamentalmente, los derechos humanos de las personas que, en su mayoría, huyen de la violencia y pobreza que vive hoy nuestro país.

Debemos tomar conciencia de que tenemos que hacer algo, lo que esté en nuestras manos para detenerlos. Ello va desde evitar ir de vacaciones a ese país, hasta consumir sólo productos mexicanos. Por ejemplo, el gobierno ha puesto aranceles a diversos productos, entre ellos las frutas. Si hoy vamos a un mercado o supermercado, hay varias variedades de manzanas, pero todas ellas provienen de Estados Unidos, ni una sola es de México. Pareciera que ya no se producen manzanas en nuestro país.

Si logramos hacer alguna cosa de estas, que afecte a la economía norteamericana, a lo mejor el pueblo de ese país se dé cuenta del daño que produce su gobierno. Mientras tanto, el nuestro debe reaccionar enérgicamente contra las medidas inhumanas que día a día sufren nuestros connacionales y migrantes de otras partes del mundo.

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