Fondos soberanos transparentes
En América Latina hay varios fondos soberanos, pero algunos no funcionan, como los de Venezuela y Brasil. Los mejores son los de Perú y Chile
Cuando el fondo soberano más grande del mundo, el de Noruega, alcanzó la cifra de un billón de dólares y anunció que iba a repensar sus inversiones y recortar aquellas que tenía en petróleo y gas, con el objetivo de reducir su exposición a la caída de los precios del crudo, causó un revuelo en el resto de los fondos soberanos.
Los fondos soberanos, cuya propiedad es totalmente de los gobiernos, han sido creados para guardar e invertir, principalmente en el extranjero, la riqueza financiera producida por la exportación de materias primas, fundamentalmente petróleo, gas o cobre y, en algunos casos, las reservas internacionales.
Según los medios de comunicación, en la actualidad hay cerca de 100 fondos soberanos en más de 50 países, algunos muy grandes y otros muy pequeños o en vías de desaparición. Se considera que dichos fondos gestionan cerca de ocho billones de dólares, que es casi el valor de las economías de Japón y Alemania juntas o cuatro veces el PIB de Brasil, y en conjunto controlan más de diez por ciento de las acciones que se cotizan en las diversas bolsas del mundo.
Por el monto de los recursos que manejan, los fondos más importantes se concentran en los países árabes (Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Arabia Saudita), en la República Popular China y, por supuesto, en Noruega.
En el año 2008 el Fondo Monetario Internacional publicó un documento denominado “Principios de Santiago”, con el objetivo de regular y transparentar las prácticas, generalmente aceptadas, en el manejo de los fondos que más o menos han adoptado muchos países.
A partir de hace diez años las decisiones de los fondos han ido cambiando poco a poco. Como ejemplo tenemos que, en 2009, las inversiones de fondos soberanos en el denominado sector de lujo eran de 13 mil millones de dólares, y para el año 2016 bajaron a mil 400 millones de dólares. Los países árabes fueron los que invirtieron más en este sector, bajo la premisa de atraer hacia sus países a las marcas del sector más importante.
Pero ahora hay un cambio en la orientación del destino de los recursos financieros. Como ejemplo podemos mencionar que China, a través de su fondo China Investment Corporation, adquirió, en la hasta ahora mayor operación individual, una de las más grandes compañías logísticas de Europa por 14 mil millones de dólares, y recientemente algunos fondos, como los de Singapur y Abu Dabi, se han interesado por las residencias estudiantiles, mismas que adquieren ya hechas o las construyen en diferentes campus universitarios de Estados Unidos y Europa para alojar a los estudiantes que vienen de China o India.
En América Latina hay varios fondos soberanos, pero algunos no funcionan, como los de Venezuela y Brasil, en donde, dadas las condiciones económicas que tienen, o se han agotado o no se cuenta con información. Lo que se sabe, según los medios, es que los que están funcionando son los de Trinidad y Tobago, Panamá, Perú, Chile (que tiene dos) y de nuestro país.
Los que mejor funcionan, sin considerar el nuestro, son los de Perú y Chile. El primero tiene aproximadamente siete mil 500 millones de dólares y el segundo, 23 mil millones. Podemos decir que el de México apenas empieza, pues fue creado con motivo de la Reforma Energética en diciembre de 2013 y se denomina Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo.
Su función es recibir los ingresos derivados de las asignaciones y contratos de la exploración y extracción de hidrocarburos para transferirlos a la Tesorería de la Federación, fondos de estabilización y fondos sectoriales.
Si bien es un fondo soberano, su función no es invertir en el extranjero, sino apoyar a las finanzas públicas. Hasta el año pasado, de acuerdo con su página de internet, ha transferido más de mil 100 millones de pesos y ha creado una reserva del fondo por casi 18 mil millones de pesos.
Uno de los principios básicos de los fondos soberanos es la transparencia y sería muy conveniente saber a qué se han destinado dichas transferencias de recursos que son propiedad de la nación.
