Se les está yendo
La absurda declaración de las autoridadesdel gobierno y del Banco de México de quelos precios se estabilizarán e irán diluyendodurante 2018 y que los aumentos de losproductos básicos son temporales, cae porsu propio peso ante la falta de instrumentosdel gobierno para poder hacer algo
Desde varios meses atrás empezamos a observar signos ominosos sobre la economía mexicana, pero como casi todo estaba centrado en la expectativa de quiénes podrían ser los precandidatos a la Presidencia, el gobierno se hizo el occiso en el tema, en lugar de preparase para este horrendo fin e inicio de años, en donde tenemos inflación creciente, aumento exagerado de precios, elevación de las tasas de interés, posibilidad de ruptura del TLC, presión sobre la paridad peso-dólar y, como vimos en las redes sociales y los noticieros, otra vez asaltos indiscriminados a varios establecimientos comerciales del Estado de México por parte de una muchedumbre. En este caso, la policía no estuvo a la altura de las circunstancias para evitar los robos, pero detuvo a cerca de 100 personas. El hecho significa un mensaje de lo que puede suceder en este país debido a la combinación de irritación social e ineficiencia gubernamental.
Aunque no lo quieran reconocer, la política, la economía y lo social se les está yendo de las manos, y lo peor es que las respuestas son de tal magnitud absurdas que contribuyen al enojo de las personas.
Todos los medios de comunicación, en mayor o menor medida, en sus páginas principales o en las interiores, han reflejado los aumentos de precios de los productos y servicios que más consume la gente, sobre todo aquella de escasos recursos. Con una inflación generalizada de casi siete por ciento —aunque en algunos rubros ha sido de más de 15 por ciento, como en los de las gasolinas, el gas doméstico, varios alimentos básicos, verduras y algunos pecuarios—, se está dando al traste al supuesto control del mercado a través de la competencia. La famosa mano invisible lo único que hace es mover el dedo para arriba.
Por eso es que la candorosa y absurda declaración de las autoridades del gobierno y del Banco de México de esta semana, de que los precios se estabilizarán e irán diluyendo durante 2018 y que los aumentos de los productos básicos son temporales, cae por su propio peso ante la falta de instrumentos del gobierno para poder hacer algo o ¿es que los energéticos van a diluirse o bajar de precio?, ¿el transporte público bajará de precio? Y un largo etcétera.
Las famosas reformas estructurales que nos iban a beneficiar están demostrando su beneficio para unos cuantos. El prestigio de los servidores públicos del banco central, con su supuesta capacidad para controlar la inflación y las tasas de interés, está por los suelos. Lo que estamos claros es que lo que sin duda aumentará también será la pobreza, pero seguramente estarán tranquilos porque cuando salgan los resultados de las evaluaciones sobre el tema el gobierno ya será otro.
Ante este panorama y tomando en cuenta que la negociación salarial de 2017 se mantuvo en alrededor del cuatro por ciento, lo cual claramente demostró la pérdida del poder adquisitivo del año pasado, el gobierno insiste en seguir con la pauta de máximo cuatro o cinco por ciento, lo que es a todas luces insuficiente para este año.
No les queda más remedio que utilizar otro instrumento del pasado, que son los salarios de emergencia, porque efectivamente estamos viviendo una emergencia con los aumentos indiscriminados de precios, no sólo de los productos básicos. Por ejemplo, a la chita callando, también los medicamentos han experimentado incrementos en sus precios en cerca de 20 por ciento; nada más hay que revisar el precio marcado en la caja del producto y la nueva etiqueta puesta encima. Hay que considerar que las medicinas también las consume la gente pobre.
Cuanto más tarden en revisar la política salarial y controlar los precios, más complicado estará siendo el panorama y estará creciendo la indignación social, en un año tan complejo como éste, con centenas de cargos políticos a elegir.
No hay que echarle la culpa a nadie de afuera. Simple y sencillamente, los que han estado y están a cargo de las áreas que tienen que ver con estos temas no pudieron y no han podido sacar la nación adelante.
