Franja y ruta

La iniciativa con dicho nombre fue presentada en el Foro de la Cooperación Internacional, y pretende impulsar inversiones por 900 mil millones de dólares.

A mediados de este mes se celebró en Pekín, China, una de las reuniones más importantes de los últimos tiempos, el Foro de la Cooperación Internacional en torno a la iniciativa denominada “de la Franja y la Ruta”, que en su idioma se dice yi dai yi lu (una franja, un camino).

Según el embajador de China en nuestro país, asistieron mil 500 delegados de 130 países y 70 organizaciones internacionales, incluyendo a 29 jefes de Estado y de Gobierno. Entre ellos estuvieron Vladimir Putin, de Rusia; Recep Tayyip Erdogan, de Turquía; Doris Leuthard, de la Confederación Suiza; Alexis Tsipras, de Grecia; Mariano Rajoy, de España, así como Mauricio Macri y Michelle Bachelet, de Argentina y Chile, respectivamente.

También asistieron el secretario general de las Naciones Unidas, la directora del Fondo Monetario Internacional, el presidente del Banco Mundial y la secretaria ejecutiva de la Cepal.

La reunión fue inaugurada por el presidente de la República Popular China, el señor Xi Jinping, quien resaltó la importancia de la iniciativa que pretende impulsar inversiones por 900 mil millones de dólares, señalando que China aportará, durante varios años, 150 mil millones de dólares anuales, básicamente para proyectos de infraestructura e involucrará a 65 por ciento de la población mundial, en donde se mueve más de 25 por ciento del comercio internacional.

Según la consultora McKinsey, se trata sin duda del mayor proyecto en toda la historia humana, sobrepasando al Plan Marshall, implantado después de la Segunda Guerra Mundial.

El gobierno chino manifestó que más de 60 países están involucrados y señaló que el comercio entre estas naciones y China ha excedido la fabulosa cifra de tres trillones de dólares durante el periodo 2014-2016.

Muchos países ven con escepticismo dicho proyecto, principalmente los países europeos quienes, a pesar de haber enviado a sus representantes, lo perciben como un arma del que dicen es el nuevo imperialismo chino sin mucha transparencia. La respuesta china no se ha hecho esperar. Lo defiende como una etapa de la globalización contraria a la política del señor Trump que busca el proteccionismo más absoluto.

Es la confirmación del poderío chino y, sobre todo, del enaltecimiento de su Presidente, a quien la agencia china de noticias Xinhua describe como “el timonel de la segunda economía del mundo, jefe del mayor partido político, ardiente campeón de la globalización y un entusiasta aficionado al futbol”. Huelgan los comentarios a tan descriptiva relación de medallas del sucesor del gran timonel Mao Tse Tung.

En la reunión, la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, dijo que América Latina y el Caribe no deben quedarse atrás, ya que la iniciativa representa una renovación y un profundo compromiso con los valores fundamentales para nuestro bienestar económico y social global, que la región ve como nuestro amigo y socio estratégico que impulsará industrias clave como la energía y los recursos naturales, la infraestructura, construcción, agricultura, manufacturas, innovación científica y tecnológica y tecnologías de la información.

En México ha pasado desapercibida la iniciativa; cuando mucho se menciona en algunos artículos, pero, hasta donde conocemos, las autoridades en la materia no han emitido el menor comentario, siguiendo la política de este régimen de ignorar casi por completo a tan poderoso país, dispuesto a invertir en cualquier parte del mundo.

La presencia de los presidentes de Argentina y Chile, también ávidos como supuestamente nosotros de inversión extranjera, confirma que dicha iniciativa es importante. Sin embargo, no se ha conocido qué funcionario de nuestro gobierno asistió.

Claro que los chinos buscan su expansión por todo el mundo y a nosotros nos convendría acercarnos un poco más a ellos para diversificar nuestras oportunidades de desarrollo, más allá de la renegociación del Tratado de Libre Comercio.

Ojalá pudiésemos participar en algo de los miles de millones de dólares que se supone se van a destinar para el desarrollo en los próximos años y abramos nuestro comercio e inversión hacia ellos.

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