Incertidumbre en el empleo

La OIT informó que para este año serán desempleados aproximadamente 3.4 millones de personas, con lo cual, el número oficial en el mundo alcanzaría más de 200 millones de personas desempleadas.
 

En un magnífico documento denominado Nuevas tendencias en el empleo: debates y escenarios, elaborado por la doctora Graciela Bensusán y presentado hace unos días en el Seminario Universitarios de la Cuestión Social de la UNAM, se plantea la gravedad de la situación del empleo, no sólo en México, sino en todo el mundo.

La investigadora señala que esta llamada 4ª Revolución Industrial sólo deja incertidumbre, al no saber si la tecnología será un factor de optimización que podría llevar al progreso socio-económico y a un mejor gobierno y sociedad.

Un tema que refiere como una de las mayores incógnitas es sobre lo que sucederá con la llamada robotización de la economía. Para ello, aporta datos de la International Federation of Robotics, que en su último informe indica que la expansión anual de ventas de robots es de nueve por ciento; que el mercado de robots para servicios personales y enseres domésticos crece a 20 por ciento anual; que China es ya el país con el mayor número de robots, y que en América Latina las ventas se duplicaron en México y se cuadruplicaron en Argentina.

Otros autores, como Javier Sampedro, mencionan que los sectores menos cualificados no serán los únicos afectados por este fenómeno, sino también varias tareas más intelectuales, mencionando específicamente el caso del robot cirujano que ya funciona en varias partes del mundo, incluido nuestro país, y planteando la necesidad de analizar desde todos los puntos de vista el significado de esta revolución industrial, para encontrar una solución “parsimoniosa, respetuosa y sostenible”.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha dicho que para este año serán desempleados aproximadamente 3.4 millones de personas, con lo cual, el número oficial en el mundo alcanzaría más de 200 millones de personas desempleadas.

Respecto de este tema, la doctora Bensusán analiza una serie de proyecciones sobre la creación y destrucción de empleos y reproduce varias fuentes que consideran que para el año 2030 la destrucción de empleos alcanzará a varios países, incluyendo el nuestro, entre 40 y 50 por ciento, mientras que se crearán aproximadamente dos millones de empleos. Las áreas más afectadas en nuestra región serán la industria manufacturera, de la construcción, la minería y las funciones administrativas y de soporte.

Adicionalmente, en su presentación da datos sobre el terrible problema de la informalidad laboral en seis países de América Latina, a saber: Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Uruguay y México en el periodo de 2005 a 2015. En el caso de nuestro país, en estos diez años hemos pasado de 59.4 por ciento a 57.6, siendo el país con mayor número de informales sin haber logrado reducir este problema de manera clara, mientras que en el mismo lapso Argentina bajó de 43 a 33 por ciento, Uruguay de 38 a 25 por ciento y Brasil de 50 a 38 por ciento en 2012.

En un apartado especial se refiere al empleo en la industria automotriz, haciendo comparaciones en función de los costos laborales mensuales en México y Estados Unidos; y así tenemos que el promedio en nuestro país es de 500 dólares y en el vecino del norte de 2,400 dólares.

Y si hacemos la comparación por vehículo, se observa que el costo laboral en México es de tres por ciento y en Estados Unidos es de 13 por ciento. Estos datos demuestran la enorme disparidad salarial que existe entre nuestros dos países y, a pesar de tratarse de una industria privilegiada, las empresas multinacionales pagan muy poco a los empleados mexicanos. Lo anterior tiene como consecuencia un margen muy alto de ganancias, además de las exenciones y privilegios, tanto federales, como estatales y municipales de las que gozan a cambio de dar algo de empleo. Es un claro ejemplo de explotación.

Si consideramos la robotización, la informalidad, el desempleo y los bajos salarios nos percatamos que se trata de un coctel muy explosivo, ante el cual, las autoridades tienen que reaccionar con programas de todo tipo y mejores salarios, más allá de las declaraciones sobre lo bien que va la economía mexicana.

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