Presidente corrupto
En el mundo académico estadunidense cada vez son más las voces que consideran que los avances que el país había alcanzado en el combate a la corrupción van a retroceder con la ideología que tiene el señor Trump.
Al paso que va, el señor Donald Trump será considerado no sólo como el Presidente más rico que ha tenido Estados Unidos sino, y principalmente, como el más corrupto, según varios medios de comunicación.
Esta impresión viene de varios años antes de que se le ocurriera la locura de ser Presidente y manejar a esa nación como si fuera una empresa particular. Varias de sus
acciones están en franca contradicción con los supuestos valores que han sido la base de la democracia estadunidense.
Nunca antes habían elegido a una persona con tan múltiples y variados intereses privados y que, sorprendiendo, incluso a los miembros del Partido Republicano, se haya negado a poner en lo que en inglés se denomina blind trust y que quiere decir, depositar en un banco o entidad financiera todos sus intereses comerciales para que sean ellos quienes tomen las decisiones y él no tenga la menor injerencia hasta el término de su mandato.
Adicionalmente, a este gravísimo acto, tampoco ha hecho públicas sus declaraciones de impuestos. En un primer momento, durante la campaña electoral adujo que estaba pendiente una auditoría y ahora, a través de una colaboradora, ha dicho que no las va a publicar. Nada más hay que considerar que al tomar posesión su conglomerado de empresas tenía una deuda de más de 700 millones de dólares con los bancos.
Otro aspecto sobre sus acciones es, por ejemplo, las declaraciones que hizo durante su campaña en el estado de Texas, donde sin el menor rubor declaró, según los medios, que “mi gobierno erradicará a todos los corruptos de Latinoamérica. ¡Lo prometo!” Y que lo haría a través de la creación de comisiones en contra de la corrupción e impunidad, las cuales serían financiadas al 100 por ciento por el gobierno estadunidense. ¡Genial! Y en esa misma declaración agregó que: “Comenzaré en Centroamérica, luego Sudamérica y por último México”. Lo que deberíamos hacer es pagarle un siquiatra.
En el mundo académico estadunidense cada vez son más las voces que consideran que los avances que el país había alcanzado en el combate a la corrupción van a retroceder con la ideología que tiene el señor Trump. Desde que tomó posesión ha demostrado su hostilidad hacia todo el conjunto de leyes que existen para evitar los actos irregulares, principalmente la Ley Contra Prácticas Corruptas en el Extranjero, FCPA por sus siglas en inglés, que ha sido ejemplo mundial y la joya de la corona en la materia que, además, le ha generado al gobierno estadunidense una cantidad enorme de ingresos que, se dice, son más de 20 mil millones de dólares en multas y acuerdos para no someter a las empresas y las personas a juicio.
Desde hace varios años, el señor Trump ha estado en contra de esta ley aduciendo que ponía en seria desventaja a las empresas estadunidenses y que era una “ley horrible que debería ser modificada”. Una de las primeras medidas que ya ha tomado el Congreso, de mayoría republicana, ha sido cancelar la disposición, apoyada por el presidente Obama, de obligar a las empresas petroleras y mineras a hacer pública la información sobre cualquier pago que se hiciera a funcionarios de gobiernos o empresas públicas extranjeras. Este sector productivo es conocido en todo el mundo como uno de los más corruptos. El caso reciente de la empresa brasileña Odebrecht lo confirma.
Podríamos elaborar varios artículos con las corrupciones del señor Trump. Algunas son escandalosas, como la conocida recientemente que involucra a su hija Ivanka, la cual es invitada a varias reuniones, comidas o cenas oficiales y que se aprovechó en la que asistió con el líder de la República Popular China, para promover sus negocios particulares.
Es, verdaderamente, lamentable que una persona con un pasado tan lleno de problemas de corrupción haya llegado a ocupar la Presidencia del país vecino.
Esperemos que el pueblo estadunidense reaccione a tiempo y efectivamente impida tener por mucho tiempo un Presidente corrupto, por el bien de ellos y del resto del mundo.
