Cuentas y cuentos
El gasto se recortó en 0.7% en 2015,
el año pasado en 0.87% y para este año
la proyección es reducirlo en 0.7%. A pesar de esos recortes, las finanzas públicas siguen siendo insuficientes.
Hoy, gracias a los esfuerzos que la sociedad civil ha desarrollado, se ha podido obtener amplia información sobre la hacienda pública y podemos saber qué son cuentos y qué son cuentas. En un magnífico trabajo, desarrollado por los economistas Noel Pérez Benítez y Héctor Juan Villarreal Páez y presentado este mes en el Grupo Nuevo Curso de Desarrollo en la UNAM, sobre Las finanzas públicas y el Consejo Fiscal, se aportan datos muy interesantes que creo conveniente comentar y compartir, ante el aluvión de noticias contradictorias que hemos leído en los últimos días, sobre todo a raíz de la llegada del señor Trump.
El análisis abarca de 2010 a 2016, haciendo especial mención a la crisis de 2008-2009. Así, nos encontramos que desde el año 2000 hasta el 2007 los ingresos presupuestarios corrían más o menos parejos con el gasto neto del sector público. Con la crisis de 2008, el déficit creció a 2.8 y para 2016 llegó a 3.4 por ciento del PIB; es decir, lo que debía ser temporal lleva ya diez años de práctica recurrente, con las correspondientes justificaciones de los distintos secretarios de Hacienda, tanto panistas como priistas.
La deuda, otro elemento fundamental para unas finanzas supuestamente sanas, no ha dejado de crecer desde 2008, cuando representó 33.2 por ciento del PIB, hasta el año pasado que llegó ya a 50.2 por ciento; es decir, 14 puntos del PIB en diez años. Y si a esto le agregamos los datos del crecimiento del PIB durante los años de la actual administración, que no ha rebasado 2.5 por ciento, tenemos el coctel perfecto de una política económica fallida, que satisface a muy pocos y mantiene y acrecienta la pobreza —60 millones de mexicanos— y la precariedad de las llamadas clases medias.
Para este año, según los Criterios Generales de Política Económica enviados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público al Congreso de la Unión, íbamos a crecer en un rango de 2.0 a 3.0 por ciento en términos reales y la deuda se mantendría en 50.2 por ciento del PIB.
Respecto del crecimiento del PIB, las expectativas son cada día menores, como lo ha demostrado el Banco de México cada vez que emite un boletín sobre el asunto.
El gasto se recortó en 0.7 por ciento en 2015, el año pasado en 0.87 por ciento y para este año la proyección es reducirlo en 0.7 por ciento (recordemos que cada punto del PIB representa 200 mil millones de pesos aproximadamente). Y a pesar de todos estos recortes, las finanzas públicas siguen siendo insuficientes. El Congreso aprobó ingresos y gastos con una diferencia de más de 500 mil millones de pesos que serán financiados con deuda. Este panorama generará, además, que las sacrosantas y honorables compañías calificadoras mantengan la perspectiva de país que ya tenemos desde el año pasado, de estable a negativa, y se espera que no profundicen más.
Cada día el gobierno, a pesar de sus declaraciones, varias rimbombantes, se encuentra más atado por el servicio de la deuda, el pago de pensiones, el incremento de las participaciones a los estados, etcétera; es decir, una situación compleja y con salidas no fáciles mientras sigan con el mismo librito. Esta semana nos han salido con que la solución para la inversión son las Asociaciones Público Privadas, que por varios años han insistido en promover y cuyos resultados todavía no son claros. Esperemos que tengamos noticias de su desarrollo en los próximos meses y no vaya a ocurrir lo mismo que con el presupuesto cero o la cruzada nacional contra el hambre, que publicitan por todos lados y de un día al otro desaparecen sin la menor explicación.
Los datos están. Los produce el propio gobierno y muestran con claridad que la economía marcha mal desde hace años y, a pesar de ello, no quieren modificar ni un ápice. Ahora están más preocupados por caer bien ante los representantes del gobierno estadunidense. Es sintomático que las declaraciones que hacen nuestros funcionarios sobre las conversaciones aluden a que fueron muy amables, como si se tratara de tener que conquistarlos para salir adelante.
