¿Dos o tres alcaldías más aquí?
• Un Convenio de Coordinación Fiscal a nivel metropolitano deberá dar paso a una mejor distribución de población y de recursos.

Enrique Aranda
De naturaleza política
Foro idóneo para exhibir los “pobres resultados” conseguidos por el actual gobierno en sus nueve primeros meses de gestión, la comparecencia de Claudia Sheinbaum ante el Congreso, mañana, podría constituir también la mejor oportunidad para el formal arranque del proceso de discusión y eventual aprobación de un aumento —de 16 a 18 o 19, previsiblemente— del número de alcaldías existentes en la capital.
Definido como prioritario en la propia Constitución que dio vida a la Ciudad de México, con fines de ordenamiento y/o equilibrio poblacional, el asunto constituye uno de los puntos torales de discusión —“lejos de reflectores, ciertamente…”— entre el gobierno capitalino, la representación mayoritaria de morena en Donceles y Allende y, claro, las principales fuerzas de oposición que ven en el mismo la oportunidad de elevar sus ahora escasas posibilidades de alcanzar posiciones de poder en la metrópoli.
Hablamos, para decirlo pronto, de la división de las dos grandes jurisdicciones territoriales de la capital, Iztapalapa y Gustavo A. Madero, que en conjunto concentran a 40% de la población capitalina, 45% si se suma Álvaro Obregón, para dar forma a cuando menos dos y hasta tres nuevas alcaldías, en el marco de un proceso de reorganización territorial de las áreas implicadas para tratar de garantizar una mejor distribución poblacional e, igualmente, un mayor equilibrio la distribución “del poder ciudadano” a nivel capitalino.
Ello, adicionado con un proceso paralelo orientado a definir términos y condiciones de un Convenio de Coordinación Fiscal a nivel metropolitano que garantice una mejor y mucho más equitativa distribución de los casi 35 mil millones de pesos anuales que el gobierno central traslada a las alcaldías —“en opinión de técnicos y especialistas, y de los jefes de las distintas fracciones partidistas de oposición”— deberá dar paso a una mejor distribución, insistamos, de población y de recursos para la atención de las necesidades de la creciente población de la ciudad.
El entorno para avanzar en el sentido señalado, pues parece estar dado, con la sola excepción de la voluntad de la cuestionada jefa de Gobierno y “ama” de la mayoría morena en el Congreso —dos tercios de cuyos miembros deberán votar la reforma— Sheinbaum, que más con la intención de regatear un triunfo legislativo de tal envergadura sigue cuestionando o condicionando el cambio, independientemente lo que sobre el particular disponer la Constitución local.
Al tiempo.
ASTERISCOS
* Al igual que antes, nueve excompañeros diputados, como él hoy, avalaron la aprobación de la ilegal y antidemocrática Ley Bonilla, el panista Miguel Bujanda hace “trabajo sucio" al cínico Jaime Bonilla y promueve reformas para posibilitar que el candidato y abogado de éste, Guillermo El Titi Ruiz Hernández, se convierta en fiscal carnal del estado. ¡Más traición azul…!
* Cofundador de Solidaridad, primer sindicato libre en el Este y Premio Nobel de la Paz, el polaco Lech Walesa dicta este miércoles un par de conferencias magistrales sobre el grave riesgo que libertad y Estado de derecho corren ahora en México. Con él, la venezolana Freya Mendoza productora de Chavismo, la peste del siglo XXI y el cartonista Francisco Paco Calderón.
Veámonos el miércoles con otro asunto De naturaleza política.