Constitución, ahora la Iglesia…

Los clérigos dejaron ver sus inquietudes por la Constitución de la capital: “Nos llama la atención que se reconozca la libertad de culto, pero no así la libertad religiosa… que está reconocida en nuestra Constitución federal”.

Enrique Aranda

Enrique Aranda

De naturaleza política

Cuestionada desde antes del inicio de su redacción, la mancerista nueva Constitución de la Ciudad de México continúa agregando detractores al paso de los días, como evidencia el que, tras la presentación de más de 150 amparos de ciudadanos y asociaciones en su contra, más una docena de impugnaciones y/o controversias promovidas por poderosos actores políticos ante la Corte, sea ahora la Iglesia católica, la Arquidiócesis Primada de México como es obvio suponer, la que cuestione su contenido.

Es cierto, y así hay que consignarlo, que el comunicado —“un análisis crítico en realidad…”— firmado por el cardenal Norberto Rivera Carrera y sus obispos auxiliares, reconoce primero “las múltiples libertades que ella (la Carta Magna) nos reconoce, los espacios de participación ciudadana que abre así como las responsabilidades que exige a los funcionarios. La consolidación de la comunidad educativa en participación con docentes, padres de familia y autoridades”.

Luego, sin embargo, explicita que “nos preocupa la poca participación en las elecciones de constituyentes, la designación del 40% (de ellos) fuera de una dinámica democrática; el que la Constitución esté llena de derechos, pero con muy pocas obligaciones. Nos llama la atención que se reconozca la libertad de culto, pero no así la libertad religiosa… que está reconocida en nuestra Constitución federal”.

En otra de sus partes, y tras dejar constancia de que el estado laico no es la exclusión de la Iglesia o de cualquier otro credo, ideología o forma de pensar, (sino el que) pretende ser un espacio donde se respeten las diferencias y se puedan converger sin imponerse en un proyecto capaz de integrarlas a todas, el documento signado el pasado miércoles especifica que “esta Constitución está en deuda con la mayoría de nuestra sociedad que no ha sido representada en ella y que, incluso, se ha sentido agredida por ideologías en ella expresadas; por ejemplo, la ideología de género, (pues) para una correcta laicidad no deben imponerse ideologías”.

Y más, reflexiona: “Si bien nos ha ofrecido más de un centenar de derechos, se olvidaron derechos fundamentales para el ser humano como el de la vida misma, y sin embargo se reconoce el derecho a una muerte digna, lo cual parece contradictorio”… (además de que) “quedaron poco privilegiados los grandes problemas estructurales de nuestra ciudad, como son la pobreza, la corrupción, la inseguridad creciente, el aumento en el consumo de estupefacientes entre los jóvenes, la trata de personas, la falta de cuidado de la casa común, la indiferencia ante quienes viven en situación de calle y la atención a la familia que necesita ser custodiada”.

A manera de conclusión, apunta que “… necesitamos un proyecto que nos una hacia lo propio de la vida política: el bien común y no los bienes particulares”.

Ahora sí que, como diría el clásico: ¡con la Iglesia hemos topado…!

ASTERISCOS

* Más que a la capacidad de los servicios estadunidenses de investigación, no pocos entre los dirigentes de la inteligencia y seguridad atribuía ayer la detención del fiscal de Nayarit Édgar Veytia, como presunto responsable de

delitos contra la salud por parte de aquellos, a que el extraditado Joaquín El Chapo Guzmán entendió ya “que las cárceles y el sistema judicial allá no son como los de acá”. ¿Será?

* Si bien en un primer momento, por cierto, se aseguró que el sacerdote Óscar López Navarro, plagiado el martes en Tampico, había sido “devuelto” ayer sin mediar pago alguno, lo cierto es que la orden de los Misioneros de Cristo Mediador debió desembolsar algo así como medio millón de pesos por su liberación.

Veámonos el domingo, con otro asunto De naturaleza política.

                Twitter: @EnriqueArandaP

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