Sida, machismo y mujeres
En nuestro país la epidemia del sida es masculina. El 79.39% de los casos notificados son hombres y el 20.61% son mujeres. El hombre homosexual, bisexual o heterosexual es quien marca el ritmo de la epidemia. Definitivamente la ruta epidemiológica está determinada por ...
En nuestro país la epidemia del sida es masculina. El 79.39% de los casos notificados son hombres y el 20.61% son mujeres. El hombre (homosexual, bisexual o heterosexual) es quien marca el ritmo de la epidemia.
Definitivamente la ruta epidemiológica está determinada por la sexualidad masculina, que además es diversa y compleja, pero también subversiva, incluso con expresiones de abuso y violencia. El VIH se transmite no solo por el contacto con semen o sangre; también la ideología machista es un vector que contribuye a su expansión.
En México, históricamente los hombres hemos sido educados con valores machista que retroalimentan los medios de comunicación, el cine, el periodismo, la educación, las religiones y en general el orden jurídico. La violencia de género, las violaciones sexuales, los embarazos en adolescentes, la trata y en general la transmisión de infecciones durante el coito están relacionadas de forma directa e indirecta con la manera en que los varones construimos y practicamos nuestra sexualidad.
Aunque el VIH también se puede adquirir durante la transfusión de sangre contaminada, por el uso compartido de jeringas o por vía perinatal, más del 90% de los casos contabilizados desde que inició la epidemia está relacionados con el intercambio de fluidos corporales durante el sexo. Quien hable del VIH/sida sin ubicar los contextos en que la sexualidad machista se manifiesta no ha entendido su complejidad. Hace falta revisar, dimensionar e interpretar la información disponible.
De acuerdo a datos proporcionados por el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y del sida, la transmisión sexual de esta infección tiene matices regionales. En 13 entidades federativas los casos de hombres con VIH son superiores a la media nacional: Ciudad de México, Querétaro, Jalisco, Aguascalientes, Nuevo León, México, Yucatán, Morelos, Puebla, Sinaloa, Tlaxcala, Coahuila e Hidalgo. Aunque CENSIDA no lo refiere, es importante advertir sobre la invisibilidad epidemiológica y discursiva de la incidencia del VIH en hombres heterosexuales o bisexuales. Una realidad para la que no se ha considerado el diseño de intervenciones educativas frente a nuestra sexualidad, que solo se nutre de los mensajes de consumo que la han convertido en mercancía.
Las entidades en donde las mujeres rebasan la media nacional de 20.61% son los siguientes: Guerrero (31.43), Chiapas (29.50), Veracruz (28.48), Campeche (27.86), Oaxaca (26.43), Tamaulipas (26.21), Tabasco (25.80), San Luis Potosí (25.25) y Baja California (25%). Como puede observarse, a excepción de Yucatán existe un patrón de incremento de casos femeninos en la región del sur-sureste.
¿Por qué hay más mujeres con VIH en ahí y en algunas otras regiones del país? No solo es un asunto de diagnóstico; este virus se transmite cada vez más por relaciones heterosexuales, a un ritmo lento, poco perceptible pero que puede identificarse si revisamos la acumulación nacional de casos.
En la discusión de esta proyección epidemiológica indiscutiblemente es necesario matizar. Habrá casos de transmisión heterosexual en los que sería difícil asegurar que el manejo machista de la sexualidad masculina ha sido la responsable. No obstante, también es verdad que el machismo tiene una vertiente oculta como lo ha explicado de muchas formas la psicoterapeuta Marina Castañeda. Y esto incluye al machismo homosexual.
Quizá por lo anterior, la lucha contra el sida ha fallado en la prevención de nuevos casos, en el diagnóstico oportuno y particularmente en la promoción del uso del condón tanto en hombres homosexuales como bisexuales y heterosexuales. La única forma de entender el rechazo hacia este dispositivo de barrera, en el contexto de las infecciones de transmisión sexual y la elevada cantidad de embarazos en adolescentes, es por la vigencia del machismo como ideología.
¿Cuál es el sentido de conmemorar el Día Mundial de la Lucha contra el Sida si la sexualidad sigue siendo un tema infravalorado por las autoridades sanitarias, pero también por las autoridades educativas y los medios de comunicación que la banalizan?
¿Cuál es el sentido de conmemorar el Día Mundial de la Lucha contra el Sida sin extender esta lucha en contra del machismo?
Los casos de VIH en hombres y mujeres heterosexuales no son un asunto de baja prevalencia, como usualmente se comprenden. Son también un llamado de atención respecto de la reconfiguración epidemiológica del sida y en particular del impacto que la sexualidad machista ha tenido sobre ella.
Referencia
- Boletín de Atención Integral de Personas que viven con VIH. Volumen 7, No. 4/Diciembre 2021, Editado por el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el sida, CENSIDA. Secretaría de Salud.
