Esto no es para Wendy
En México, la expresión de género con frecuencia expone a las mujeres trans a la violencia; enfrentan burlas, insultos y exclusión, resienten negación de servicios, así como violencia física e incluso pierden la vida. ¿Cuántas mujeres trans han sido asesinadas por ...
En México, la expresión de género con frecuencia expone a las mujeres trans a la violencia; enfrentan burlas, insultos y exclusión, resienten negación de servicios, así como violencia física e incluso pierden la vida.
¿Cuántas mujeres trans han sido asesinadas por su expresión de género? El Centro de Apoyo a las Identidades Trans ofrece un punto de partida para dimensionar de qué estamos hablando. Cada año mueren entre 50 y 60 mujeres trans a causa del odio. El registro de casos realizado por el CAIT contabiliza 701 crímenes entre 2007 y 2022. Una cifra espeluznante. ¿Alguien podría negar que estamos hablando de transfeminicidios?
Aunque en todas las entidades federativas las mujeres trans han perdido la vida de forma violenta, de acuerdo al CAIT -también entre 2007 y 2022- los homicidios violentos son más frecuentes en Veracruz, con 74 casos; Guerrero, con 59; Chihuahua, con 55; Estado de México con 53; y Ciudad de México con 40. Desde 2016 la organización ha observado un incremento de estos crímenes. Rocío Suárez, Coordinadora del CAIT, explica que al mejorar la capacidad de monitoreo las cifras se disparan. Pero también el aumento de la violencia estructural incide en la muerte violenta de mujeres trans, agrega.
Detrás de estos asesinatos está el machismo que toleramos como sociedad e incluso reproducimos al erigirlo en el motor de la cultura popular. La plataforma de odio de esta ideología que desprecia lo femenino es la misma que se extiende en contra de las mujeres cisgénero y de los homosexuales.
Por eso, uno de los frentes para frenar los crímenes de odio es la deconstrucción cultural y jurídica del machismo, no solo en el Estado de Derecho, sino en la educación y sobre todo en los medios de comunicación, muy particularmente en el ámbito del entretenimiento.
El reality show “La Casa de los Famosos”, transmitido por Televisa del 4 de junio al 13 de agosto, es un ejemplo del peso cultural que tiene el machismo en la opinión pública. Los cantantes y actores que participaron en este programa nunca dejaron de asumir su rol masculino dominante, ofensivo, clasista, incluso en la convivencia obligada que debieron realizar con Wendy Guevara, la primera mujer trans en participar en un concurso de este tipo.
¿Cómo fue posible que una mujer trans pudiera sortear la violencia y la discriminación durante 71 días hasta obtener el triunfo? Más allá de la habilidad que desarrolló para soportar e incluso confrontar las diferentes expresiones que los demás concursantes tuvieron hacia ella mediante una velada discriminación y acoso con connotaciones sexuales y otras linduras propias de los machos cultivados en el ámbito del espectáculo, lo cierto es que la producción del programa jugó un papel determinante para cuidarla y dirigirla hacia el final. El morbo de la audiencia ávida siempre de novedades fue sensiblemente advertido por la empresa que para ello siguió las reglas de mercado y del rating.
Igual que las personas cis, las personas trans construyen expresiones de género individuales. Y la influencer Wendy proyectó una “forma de ser” que gustó a la audiencia del programa de televisión. Una “forma de ser” que no es la “forma de ser” de muchas más mujeres trans, particularmente las que son asesinadas.
Al respecto, la Doctora Hortensia Moreno ha precisado que “la sexualidad no se agota en el cuerpo”. Lo que tiene prioridad en la vida cotidiana “es el género que se actúa, que se desempeña, que se escenifica sin importar la configuración del cuerpo debajo de la ropa”, añade. Estas apreciaciones se comprenden mucho mejor con el proceso mediático vivido por Wendy Guevara quien proyecto un rol sexual social. Si su rol sexual hubiera sido biológico (algo que probablemente ella intuyó) definitivamente nunca habría ganado.
Durante la transmisión en vivo del programa, a lo largo de 71 días, Wendy compartió aspectos relacionados con la difícil construcción de su identidad de género, pero el frío contexto mediático no se abrió para profundizar en ese hilo narrativo. La producción incorporó aspectos de su vida privada en los resúmenes nocturnos del programa aunque el sentido lúdico del reality los sepultó. No se habló de las diferentes formas en que una mujer trans puede proyectar su identidad de género.
En el contexto de la diversidad sexo genérica, ¿cuántas formas hay de ser diverso? De acuerdo a Hortensia Moreno, quien es experta académica, pueden contabilizarse por lo menos 20 variables: sexo genérico; sexo hormonal; sexo gonádico; morfología de los órganos internos de reproducción; morfología de los genitales externos; características sexuales secundarias,; conducta erótica (excitación y respuesta sexual); experiencia sexual; pensamientos privados; catalogación y autocatalogación; polarización u orientación; preferencia sexual; papel sexual; identidad del núcleo genérico; identidad del núcleo morfológico; roles sexuales; tipología; rol genérico; identidad genérica; y comportamiento.
¿Con cuál autodescripción jugó Wendy en ese reality? Esa respuesta es suya, pero lo cierto es que con su triunfo no van a disminuir los transfeminicidios, ni las diferentes expresiones de violencia y discriminación que la comunidad trans enfrenta. Definitivamente, estos temas no son para el personaje que ella ha decidido proyectar.
Referencia
- Moreno, Hortensia. “Reflexiones locales acerca de lo queer”, en Sexualidades Diversas, aproximaciones para su análisis. Ed, PUEG/UNAM, 2004, México.
