¡Viva Hidalgo!… ¡Viva Aldama!… ¡Viva Trump…!

Oraciones a San Lázaro

Hace 216 años, una noche de septiembre en Dolores, Hidalgo, inició una guerra por la Independencia, por la soberanía de México, metas que hoy parecen cada vez más lejanas.

Mañana conmemoramos ese grito del cura Miguel Hidalgo y Costilla, una arenga que invitó a todos a ser mexicanos. Ahora la convocatoria, la de ayer en Culiacán, Sinaloa, es a terminar esta otra guerra que nos arrebata día a día la independencia, la soberanía, la libertad, la paz, la vida y nos somete al miedo de ser asesinados, violados, extorsionados en cualquier momento.

El enemigo no es un extraño ni un extranjero, como reza nuestro Himno Nacional; no, son otros mexicanos, son los menos, sí, pero los más poderosos, tanto que tienen sometido al Estado y a la mayoría que ya no es silente, que ya perdió la paciencia y que exige seguridad, paz, vida y, como hace 216 años, independencia de un poder que somete a la fuerza y mata.

Y aunque en la cúpula del poder están más preocupados por la reunión de Alejandro Moreno y Vicente Fox, las cifras alegres que ahí se emiten no pueden esconder la tragedia.

Hay una guerra… en todo el país, y el frente más violento está en Sinaloa, cuyo gobernador con licencia solo atina a esconderse, y la actual, solo a negar su incapacidad. Ahí se cumplieron, el 9 de septiembre pasado, dos años de enfrentamientos entre los antes cómplices. Mayitos y Chapitos se matan y matan a quienes están alrededor suyo.

Son 3 mil 181 homicidios dolosos entre el 9 de septiembre de 2024 y el 31 de agosto de 2026, según registros de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa recopilados por Ríodoce; otra recopilación que cruza datos de la Fiscalía, Coparmex y el Consejo Estatal de Seguridad Pública reporta 3 mil 724 homicidios desde el inicio del conflicto, con un promedio de 5.1 asesinatos diarios. Más 2 mil 800 desaparecidos.

Más de seis mil familias sinaloenses lloran a sus muertos y ausentes, mientras el movimiento insulta la inteligencia de los mexicanos diciendo que la paz no se ha perdido, que hay gobernabilidad. No la hay.

Miles de familias más huyen del estado. 572 mil 407 estudiantes, en preescolar, primaria y secundaria, niños menores de 15 años, son entrenados como en Israel o Medio Oriente para arrojarse detrás de un escritorio y debajo de su pupitre al escuchar los ruidos de la guerra, porque eso es, una guerra, y decenas de miles de adolescentes se esconden para no ser reclutados para la guerra, porque, insisto, es una guerra, pero no pasa nada, los homicidios dolosos bajaron.

Y ahí no acaba. La guerra entre Los Chapitos y Los Mayos o La Mayiza ha provocado pérdidas por 70 mil millones de pesos a la industria, el comercio, el turismo, el campo y la pesca. Son cifras de las cámaras empresariales en el estado y el país, y más de 30 mil empleos perdidos, además de afectar a unos 4 mil 500 negocios.

Y ese es solo el frente más visible de una guerra que el crimen organizado va ganando. En el panorama visible de la política del gobierno y el Estado mexicanos no se ve una mejoría, solo en cifras, mientras Hacienda propone un presupuesto de 134 mil millones de pesos para los cuerpos de seguridad y militares, los cárteles, según el Departamento de Estado de EU, generaron en 2025 alrededor de 58 mil millones de dólares, casi un billón de pesos.

Tanto Donald Trump como su secretario Marco Rubio alaban los esfuerzos de México contra el crimen, pero los califican de insuficientes y deficientes, y mantienen en alto la guadaña del intervencionismo al calificar a los criminales organizados como terroristas. ¿Y no lo son? ¿No nos mantienen aterrados? ¿Es falsa la cifra del Inegi que asegura que 7 de cada 10 mexicanos se sienten inseguros en sus lugares de residencia?

Y alrededor de la guerra en México son bombardeadas lanchas ecuatorianas, colombianas y venezolanas con misiles estadunidenses; se suman Colombia y Perú al Escudo de las Américas, lanzado el 7 de marzo de 2026 en Florida, impulsado por la administración de Donald Trump para hacer frente al crimen organizado en América, esfuerzo en el que México es blanco, no socio, ni siquiera ha sido convocado a ser parte del organismo de ya 19 países.

La soberanía y la independencia son fundamentales para una nación como México, pero ¿las tiene? Si el crimen organizado tiene presencia en los 32 estados del país, domina, según expertos de EU, al menos 728 municipios, donde la palabra del capo es ley, y de acuerdo con los departamentos de Guerra y Justicia estadunidenses, tienen pleno dominio en un 38 por ciento de México.

Ante este panorama, en el que los gobiernos federal, estatales y municipales parecen incapaces no solo de someter, sino de enfrentar, cada vez se ve con mayor agrado el apoyo de ese grupo creado por el mandatario estadunidense denominado Escudo de las Américas.

Si tomamos en cuenta que en la ceremonia del Grito de Independencia Andrés Manuel López Obrador (AMLO) modificó el protocolo tradicional en sus 6 ceremonias presidenciales, mientras que Claudia Sheinbaum lo ha cambiado en su única participación formal hasta la fecha, con modificaciones ya anunciadas para su segundo evento del 15 de septiembre de 2026.

Quizá en 2027, luego de unas elecciones que pintan de pesadilla para el partido en el poder, al conmemorar el 217 aniversario del Grito de Independencia, este podría ser el tercer Grito de Independencia:

¡Viva Miguel Hidalgo y Costilla!

¡Viva Ignacio Allende!

¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez!

¡Viva Donald Trump!

¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!

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