Sin México y sin los mexicanos, EU no compite contra China
La soberbia imperial de Trump busca castigar a su vecino y principal socio comercial, México, para someterlo.
Tras ocupar el vacío de poder que se produjo en la Presidencia de Estados Unidos, prácticamente desde que el Partido Demócrata se mostró titubeante para nominar a Joe Biden como su candidato presidencial (2024), y aún con mayor fuerza luego de ganar la elección, el magnate Donald Trump ha tomado posesión como presidente de los Estados Unidos de América. Su estilo confrontativo y poco prudente para un mandatario ya ha generado estragos en la región (Norteamérica), incluso antes al 20 de enero, pues tanto las formas con las que trató al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, como las amenazas arancelarias en el caso de Canadá, han producido la renuncia del premier canadiense.
En el caso de nuestro país, las amenazas ya han provocado consecuencias, el peso mexicano es la moneda más golpeada en el contexto latinoamericano por las estridentes acometidas que el magnate Trump ha proferido contra nuestro país, mismas que han provocado un ambiente de incertidumbre entre inversionistas que abandonan al peso en favor del dólar y mantienen cautela respecto a los posibles cambios y tensiones en la relación bilateral a partir de la nueva realidad, Trump como huésped del 1600 de la avenida Pennsylvania, en Washington, D.C.
Una vez llegado el 20 de enero de 2025, investido como presidente de EU y en su primer discurso como tal, Trump usó nuevamente a nuestro país como recurso para el aplauso fácil entre sus partidarios y provocando la risa de algunos de sus detractores, como Hillary Clinton. En un acto de megalomanía que escala a un nivel más alto el ya de por sí exacerbado narcisismo de Trump, estuvieron las alusiones a Dios y la supuesta misión de devolver la grandeza a EU; peligroso el tono y la grandilocuencia, pues ya antes en la historia de la humanidad se han cometido atrocidades en nombre de Dios.
Luego de un almuerzo con congresistas, Trump firmó numerosas órdenes ejecutivas, entre las que más afectan a México se encuentran la declaración de estado de emergencia en la frontera sur con el despliegue de tropas; la clasificación de los cárteles de la droga como terroristas, que incrementa las probabilidades de un escenario de intervención militar de EU en nuestro país; y el renombramiento del golfo de México, porque es un paso previo para dar fundamento al perpetuo deseo de EU de hacerse con el control de las reservas de petróleo mexicano.
Para el tema del combate al crimen organizado, como lo refirió la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se buscará la coordinación y la acción consensuada y dialogada, como lo ofreció el propio Marco Rubio, secretario de Estado, en su comparecencia ante el Senado para ser ratificado en el cargo. Rubio, estadunidense de ascendencia cubana, es un férreo detractor del régimen político de la isla y trabajó a favor de la designación del crimen organizado que opera en México como organizaciones terroristas. Su posición migratoria y su apoyo abierto e irrestricto al genocidio perpetrado por el Estado de Israel en Palestina son muestra de que el llamado a la unidad política en favor de la soberanía de México no son palabras huecas.
Por si el plano geopolítico no fuera ya de por sí complejo, México enfrenta un panorama complejo en el ámbito económico ante la decisión de Trump de imponer aranceles del 25% y políticas proteccionistas que afectan sectores clave como el automotriz y manufacturero. Ante esto, el gobierno de Claudia Sheinbaum avanza con iniciativas como el Plan México para reducir la dependencia de importaciones chinas y fortalecer la competitividad regional, mientras se negocian represalias por posibles violaciones al T-MEC relacionadas con exportaciones de acero. Pese a que en el intercambio comercial binacional el déficit de EU con México refleja una alta integración en un bloque económico, el de Norteamérica, que sólo unido puede competir con China; la soberbia imperial con que Trump conduce los primeros días de su gobierno busca castigar a su vecino y principal socio comercial, México, para someterlo, porque es sabedor del potencial de las empresas y los trabajadores mexicanos ante la reconfiguración del nuevo orden multipolar.
Los 36 millones de mexicanos de todas las generaciones que viven en EU aportan significativamente a su economía. Tan sólo en 2022 aportaron ciento sesenta y cuatro mil millones de dólares en impuestos, los más de sesenta mil millones de dólares que envían en remesas representan el 20% de sus ingresos y el 80% restante se queda en EU para inversión y consumo. El 52% de los migrantes de origen mexicano paga seguridad social y el consumo de los trabajadores mexicanos alcanza el 1% del valor del PIB y el 8% la comunidad mexicana completa, y son propietarios del 12% de los pequeños negocios.
México tiene, además, una fuerza y potencial demográfico, del que adolecen nuestros vecinos anglosajones, y el trabajador mexicano es reconocido por su compromiso y aportación a la economía norteamericana, pues la lucha contra los incendios en California ya ha requerido la ayuda de equipos de rescate mexicanos, y la reconstrucción de los suburbios arrasados en Los Ángeles será solamente posible con el aporte de trabajadores de origen mexicano. Sin complejos y orgullosos de nuestra patria y nación mexicana, cerremos filas en torno a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y junto a ella defendamos la soberanía nacional y el respeto que México y los mexicanos merecemos con base en lo que aportamos a Norteamérica.
