Oposición violenta y sumisa frente al imperialismo

En la primera marcha de la Generación Z sí hubo demandas de la juventud.

Por: Fadlala Akabani

Existe una preocupante tendencia en las marchas de la Ciudad de México, que es una entidad respetuosa de la libre y pacífica manifestación de las ideas políticas, a escalar de la protesta a la acción violenta coordinada. Mi solidaridad con los policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana que resultaron lesionados en los disturbios y la violencia exacerbada, de la que se ha hecho apología en medios y redes y que está sirviendo para la instalación de una narrativa favorable a los intereses de Washington, la de que en México hay un hartazgo popular en contra de la 4T y el gobierno de Claudia Sheinbaum.

Imposible soslayar que la jornada del sábado 15 de noviembre fue sin lugar a dudas de mucha violencia, una violencia que cobardemente se hace presente con mayor frecuencia e intensidad ante la propiamente reconocida inoperancia de la oposición PRI, PAN, bajo el manto de anonimato e impunidad de actuar encapuchados. El saldo en esta ocasión fue de 120 lesionados, 100 de ellos policías y 20 civiles; 18 detenidos y 8 imputados por tentativa de homicidio; 14 policías aún se encuentran hospitalizados. Cabe tener en cuenta que, con y sin uniforme, es el pueblo el que sufre las consecuencias de una violencia animada desde las élites que ven morir los privilegios que mantenían con el viejo régimen.

¿A quién conviene esta violencia y la circulación de imágenes en medios de comunicación estadunidenses consignando el hecho de manera desproporcionada, sugiriendo una insurrección civil? El lunes 17 de noviembre, tras la pregunta de un reportero, Donald Trump mencionó la marcha del sábado 15 y los “problemas de México”, después afirmó que no descarta la posibilidad de un ataque o la incursión de tropas militares de EU en suelo mexicano.

Además del acostumbrado escándalo que la oposición intentó simular en X, difundiendo fake news, así como fotos y videos de otras manifestaciones o eventos como la Marcha Zombie, también podemos ver el cinismo injerencista de representantes populares estadunidenses, como el congresista republicano Carlos Giménez, nacido en La Habana y que, sin embargo, desde Miami sentencia lecciones de derechos humanos para el régimen cubano, pregona que es momento de acabar con el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, y califica al México de Sheinbaum como país “no amigo” de Estados Unidos. Para sorprender a nadie, Carlos Giménez es uno de los principales políticos fondeados por AIPAC (organización sionista en Estados Unidos) y, de acuerdo con el sitio trackaipa.com, el republicano ha recibido más de 233 mil dólares del lobby proisraelí.

La verdadera Generación Z, es decir, jóvenes entre 15 y 28 años, adelantó su marcha el pasado sábado 8 de noviembre, que no contó con la cobertura mediática que la convocada por los membretes de la derecha. Es pertinente valorar que en la primera marcha sí hubo demandas de la juventud como acceso a vivienda, mejora de condiciones laborales como la jornada de 40 horas semanales, y la exigencia al Estado mexicano de romper relaciones con el Estado genocida y terrorista de Israel.

En cambio, la derecha rancia y conservadora que cree que le basta con llevar la bandera de un anime para disfrazarse de joven zoomer empleó insultos racistas y clasistas, misoginia, símbolos del nazismo como esvásticas y del supremacismo blanco estadunidense como la bandera de Gadsden. También circularon en redes sociales vergonzosos videos de asistentes a la marcha pidiendo a Donald Trump, en inglés, su ayuda para acabar con la inseguridad; minorías marginales que PRI y PAN representan políticamente a cabalidad.

Temas: