Morena, de programas políticos y utopías

Por Humberto Adán Peña Fuentes*

Morena es un movimiento poco común en la política de las últimas décadas. Su crecimiento, la construcción pacífica de un nuevo régimen y la transformación democrática de la representación política serán motivo de estudio. 

Hoy, a sus 15 años, vive un momento decisivo. Andrés Manuel López Obrador y los demás fundadores concibieron al movimiento como una herramienta de transformación: el pueblo organizado tenía en Morena su instrumento. 

La alianza que ganó en 2018 mantuvo un horizonte común de quienes participamos en su impulso: primero los pobres, erradicar la corrupción, separar el poder político del económico y servir al pueblo con ética; pero la fuerza principal de Morena ha estado en articular luchas, causas y aspiraciones en un proyecto común, que con sus diferencias se reconcilia en la búsqueda del bienestar de las personas.

De ahí la importancia de volver a amalgamar un programa político común que, tras 15 años de lucha y ocho de gobierno, nos permita construir una visión de ciudad y de país donde se encuentren las acciones y las políticas, los sueños y las utopías.

El segundo informe de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, significó una oportunidad para eso: la posibilidad de rediscutir un programa político capaz de articular a las fuerzas de izquierda en la ciudad y en otras latitudes. Cinco elementos que definen el rumbo de la sociedad que imaginamos construir y por la cual participamos en Morena.

El primer elemento es el origen. Como recordaba nuestro expresidente y fundador “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”. Somos pueblo, pueblo organizado y no habrá divorcio con el pueblo, porque de ahí venimos y de ahí somos.

El segundo elemento es el pacto feminista, no habrá sociedad justa e igualitaria mientras las mujeres sigan cargando desproporcionadamente con los cuidados. Como señaló la jefa de Gobierno capitalina, la revolución pendiente es la de los cuidados: transformar las desigualdades y redistribuir las responsabilidades del cuidado entre lo público y lo privado, así como cuestionar las estructuras patriarcales.

Un tercer elemento es el Estado de bienestar y la infraestructura social. En ocho años se han sentado las bases y más de 13 millones de personas han salido de la pobreza, pero los derechos necesitan espacios y servicios para ejercerse. Si las pensiones y los programas sociales han permitido construir un piso básico de bienestar, las Utopías representan la posibilidad de acercar infraestructura social de calidad a las comunidades para hacer efectivos derechos.

El cuarto elemento es llevar las periferias al centro. Las políticas públicas, históricamente concentradas en el centro, han dejado carencias y desigualdades en sus periferias, se trata de poner en el centro a quienes habitan los márgenes, pero son la fuerza que mueve esta gran ciudad.

Un quinto elemento es la sustentabilidad ambiental. No podemos mejorar la vida de las comunidades a costa de deteriorar su entorno, el bienestar y la conservación de la naturaleza deben avanzar juntos.

Estos cinco elementos forman parte de una discusión mayor sobre la política y los sueños necesarios para nuestra ciudad y país; la gran política que define el futuro entusiasma y moviliza sociedades hacia un rumbo común.

¿Para qué se quiere el poder? Ésa es una pregunta que debe acompañar siempre a un movimiento que nació para transformar. En los caminos de la utopía, Morena y sus militantes no deben olvidar lo fundamental: estamos aquí para hacer posible una mejor vida para todos y todas, la utopía máxima, que todas y todos tengamos bienestar y seamos felices.

*Director General de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural de la Ciudad de México.