La Cuarta Transformación avanza con humanismo y unidad
Por Raúl Morón Orozco El 19 de octubre dimos cumplimiento a la responsabilidad legal, moral y política de rendir cuentas al pueblo de Michoacán y de México a través de la presentación de nuestro Primer Informe de Actividades Legislativas, como senador de la ...
Por Raúl Morón Orozco
El 19 de octubre dimos cumplimiento a la responsabilidad legal, moral y política de rendir cuentas al pueblo de Michoacán y de México a través de la presentación de nuestro Primer Informe de Actividades Legislativas, como senador de la República.
En el contexto nacional que hoy vivimos, era necesario destacar y reconocer la excepcional etapa política que estamos viviendo en el país desde la llegada de la doctora Claudia Sheinbaum a la Presidencia de México. Su arribo al poder no sólo representa un hecho histórico inédito al convertirse en la primera mujer en dirigir los destinos de nuestro país, sino que garantiza plenamente la continuación de todas las políticas y programas de la Cuarta Transformación, por las que hemos luchado durante tantos años; con una visión más humanista, integral, justa e igualitaria que nos diferencia en todo de esa política neoliberal vigente en México durante más de 36 años, causante de pobreza y desigualdad. Gracias al expresidente López Obrador y a la presidenta Sheinbaum se implementaron programas sociales que antes no teníamos, se logró un histórico incremento al salario mínimo, reducir sustancialmente la pobreza y realizar un combate frontal a la corrupción y la impunidad. Pero quizá la mayor conquista ha sido llevar esos mismos programas a la Constitución para convertirlos en derechos humanos fundamentales.
UN RÉGIMEN QUE DESCANSA SOBRE LA MÁXIMA DE QUE: “POR EL BIEN DE TODOS, PRIMERO LOS POBRES”
Es menester reconocer, por cierto, el papel de los empresarios en el fortalecimiento de la economía, el incremento al salario mínimo y la creación de empleos. Gracias a esa vinculación gobierno-sociedad-empresa, nuestra economía y bienestar social están más fuertes que nunca.
Destacamos también la gran aportación de las senadoras y senadores progresistas en la defensa de los principios y valores de la 4T. La convicción, visión, lealtad y compromiso con la que se han defendido, discutido y aprobado las iniciativas del régimen humanista están permitiendo que, hoy, México recupere el sentido de la Constitución social de 1917, resultado de la gran Revolución Mexicana. El pueblo no se equivocó cuando nos dio su confianza para regresarle los derechos que nos había quitado el régimen neoliberal, y puede estar seguro de que seguiremos manteniendo vigente nuestro compromiso de llevar al constituyente permanente, desde la norma suprema, el ideal de vivir en un Estado de bienestar.
Cuando el pueblo se manifestó con su voto por la continuidad de la transformación de México y del nuevo régimen del humanismo mexicano, nos otorgó también el mandato de aprobar las iniciativas del plan C, entre las que se encuentran las reformas constitucionales y legales que hoy le están dando un nuevo rostro a México a través de un régimen constitucional mucho más solidario que el de los gobiernos neoliberales del pasado. Así fue que durante el primer año de actividades legislativas aprobamos: 21 reformas constitucionales, de las cuales 19 se encuentran ya vigentes, lo que ha implicado más de 80 modificaciones sustantivas en la Constitución; así como 34 reformas legislativas, 14 nuevas leyes y la presentación de 13 iniciativas propias de reforma y adiciones a diversos ordenamientos legales, como las reformas al Poder Judicial, contra la reelección y el nepotismo electoral, en favor de una nueva reforma energética, por la igualdad sustantiva de las mujeres, la reivindicación de los derechos de los jóvenes, el fortalecimiento de la seguridad y la autonomía de los pueblos y comunidades indígenas, entre muchas otras.
Nadie puede negar hoy que el segundo piso de la 4T le está cumpliendo al pueblo de México, desde la legislación y desde la política pública gubernamental. Reconocemos, sin embargo, que aún quedan muchos temas pendientes de resolver y que desde el Senado continuaremos trabajando para seguir consolidando el proyecto de la transformación, con una política de salud que atienda integralmente las necesidades, la creación de una nueva carrera magisterial, regresar al régimen solidario de pensiones y jubilaciones con 100% del último salario cotizado, mejorar las prestaciones y condiciones laborales de los trabajadores en servicios y, por supuesto, fortalecer la estrategia de seguridad pública.
El momento histórico, único, de transformación nacional en el que nos encontramos demanda impulsar la unidad de todos los sectores de la sociedad, por el bien del país y de Michoacán, con una visión más humanista para poder continuar el avance de las fuerzas progresistas y la transformación social que tanto nos ha costado cristalizar en favor del bienestar del pueblo de México, porque el costo más alto que podríamos pagar por el desacuerdo es volver al pasado de gobiernos neoliberales, al intervencionismo extranjero, al autoritarismo político, a la pobreza, crisis económica, endeudamiento y rezago social.
Es preciso cerrar filas con nuestra presidenta Claudia Sheinbaum para fortalecer nuestra política exterior, salvaguardar la independencia y soberanía nacionales y, sobre todo, para conservar la libertad y bienestar de nuestra gente bajo la orientación de un proyecto de nación que le está dando a México un nuevo rostro de estabilidad y progreso.
La Cuarta Transformación en México debe continuar, no debemos ni podemos parar esta marcha que será el legado más grande que dejaremos a las presentes y futuras generaciones. El país nos necesita de pie para lograr juntos la revolución de las conciencias de todo un pueblo que se ha levantado con las armas de la razón y la justicia para defender su dignidad.
