Los diarios del petróleo

Por Carlos Ornelas*

Marco Aurelio Navarro Leal es un referente en la educación internacional y comparada. Un académico que se ganó a pulso su prestigio como investigador y docente en la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Obtuvo su doctorado en pedagogía por la UNAM y su obra es extensa; destacan sus estudios sobre la educación superior y el desarrollo de su estado. Marco Aurelio nos regala una sorpresa: su vena literaria. Acaba de salir a la venta su novela Los diarios del petróleo.

Es una novela histórica en la que la ficción se entrelaza con hechos comprobados. La trama comienza cuando Gabriel, un periodista del Tampico de los años 30, descubre unos diarios cuyo contenido compromete a políticos, empresarios y funcionarios vinculados a la industria petrolera. Lo que al comienzo parece un hallazgo de interés histórico adquiere una dimensión más peligrosa: alguien está dispuesto a impedir que esos documentos salgan a la luz. Gabriel emprendió su investigación junto con Elena, una archivista que considera que conservar y hacer pública la memoria documental es una forma de defender la verdad histórica. Se enamoran y emprenden la aventura de seguir las pistas en los diarios y otros documentos. La búsqueda los lleva a recorrer campos petroleros, archivos, dependencias gubernamentales y ámbitos políticos, donde a la luz salen traiciones, ambiciones económicas y contubernios.

Marco Aurelio utiliza documentos históricos, como los cuadernos que escribió el futuro presidente de México, Lázaro Cárdenas del Río, en Pueblo Viejo, Veracruz, que le permitieron comprender la situación de los trabajadores y concluir que las compañías extranjeras explotaban la riqueza petrolera sin dejar beneficios para México. La trama sugiere que allí le surgió la idea de nacionalizar la industria petrolera.

La novela de Marco Aurelio contiene reflexiones que trascienden la época. Por ejemplo, que el periodismo es un instrumento para recuperar una verdad que grupos de políticos y empresarios querían mantener sepultada. Recuerda que, tanto antes como después de la expropiación, el petróleo es una fuente de poder político y económico. La cuestión social: la narración marca la distancia entre un decreto desde el poder y la transformación efectiva de la sociedad. La premisa que plantea el relato en sus primeras páginas es diáfana: las prácticas, los intereses y las relaciones de poder pueden sobrevivir a las reformas jurídicas.

Una novedad que me cautivó: Tampico es un personaje central de la novela. Cuando leí el texto, me sentí como si viajara en el tranvía, asistiera al Cine Alcázar, jugara a las cartas en el Casino Miramar, me tomara un refresco en El Globito y paseara por la laguna del Chairel.

La narración fluye sin problemas; la prosa es clara; las oraciones son breves y están articuladas entre sí. La ambientación y la exposición de los personajes, aunadas al misterio que los envuelve, hacen de Los diarios del petróleo una novela seductora.

RETAZOS

Marco Aurelio Navarro, Los diarios del petróleo. México, Agoratam, 2026.

*Académico de la UAM

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