Día mundial del agua. Un reto de sostenibilidad y supervivencia para México y el planeta entero
Por Raúl BolañosCacho Cué* Desde el Senado de la República he impulsado leyes para incentivar la captación pluvial, pero falta mucho por hacer. Esta semana conmemoramos el Día Mundial del Agua, una fecha en la que resulta importante el remarcar por qué estamos ...
Por Raúl Bolaños-Cacho Cué*
Desde el Senado de la República he impulsado leyes para incentivar la captación pluvial, pero falta mucho por hacer.
Esta semana conmemoramos el Día Mundial del Agua, una fecha en la que resulta importante el remarcar por qué estamos por quedarnos sin agua y debemos establecer medidas urgentes para revertir esta situación.
Es un hecho que la crisis hídrica plantea un panorama verdaderamente retador para los gobiernos, las industrias y las comunidades de todo el país y del mundo, porque la cantidad de agua dulce disponible en el planeta es prácticamente la misma que ha existido siempre, con la gran diferencia que hoy la población se ha multiplicado, la urbanización y la industrialización han contribuido en romper el ciclo natural del agua, además de que la gestión del vital recurso ha resultado deficiente.
En años recientes ya hemos sido testigos de la escasez de agua en las ciudades más importantes del país. Muchas presas, principalmente en el norte y el centro de México, muestran bajos niveles históricos, que nos colocan en un estado de alarma.
Para muchos estados, municipios y comunidades, como en mi ciudad, Oaxaca de Juárez, que los vecinos llevan semanas sin recibir gota de agua por la red, el remedio para dar abasto se ha centrado en las pipas de agua. Esto es un paliativo que la gente tiene que pagar como un gasto extraordinario para tener el líquido, lo que encarece el recurso, en ocasiones lo pone en las manos equivocadas y el estrés hídrico al que se somete a los mantos freáticos para extraer agua y llenar pipas, es mayúsculo.
Los mantos freáticos, que no se ven pero que nos proveen gran parte del agua que necesitamos para vivir, requieren recargarse, dependen de un ciclo del agua sano y sostenible. Es decir, el agua debe llegarnos en forma de lluvia, infiltrarse hacia el subsuelo y recargar esas grandes reservas que habían existido desde siempre. Pero hoy, en las grandes ciudades que más requieren este recurso, esto parece casi imposible. Las calles pavimentadas, los edificios, desarrollos habitacionales e industriales impiden que el agua de lluvia llegue al subsuelo y la condenan a un terrible destino: la coladera.
Estoy convencido que el agua de lluvia debemos captarla, procesarla y reutilizarla, como una de las soluciones que podemos implementar para combatir la gran crisis hídrica por la que atraviesa México.
Por esa razón, como senador, y como mexicano, he impulsado reformas a la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Medio Ambiente, para otorgar incentivos económicos o fiscales a quien realice acciones para captar agua de lluvia, así como establecer que los edificios de gobierno deben equiparse con este fin.
Como siempre lo he dicho: la naturaleza no necesita de nosotros para existir, pero nosotros sí la necesitamos para vivir.
En mi ciudad, como en muchas otras de esta gran República, podemos y debemos prepararnos para captar el agua de lluvia a gran escala y llenarnos de vida. Aún estamos a tiempo.
*Senador de la República
