Por Blanca Ivonne Olvera Lezama*
El 15 de abril de 2026, familiares de Edith denunciaron su desaparición en la Fiscalía Especializada para la Búsqueda, Localización e Investigación de Personas Desaparecidas de la Ciudad de México y proporcionaron la última ubicación de su celular: un lugar a donde acudió a una entrevista de trabajo en avenida Revolución.
Con ello, el MP tenía el requisito de procedibilidad para iniciar la Carpeta de Investigación, solicitar videos y orden de cateo al lugar, pero no lo hizo, argumentando esperar 72 horas, término que no está en el Código Penal y no forma parte de la investigación inicial del proceso, por el contrario, en caso de desaparición, debe iniciarse de inmediato. Esperar 72 horas pudiera tratarse de una percepción de discriminación o de estereotipo de género (“se fue con el novio o con las amigas”), o sólo por desconocimiento de la ley. Tal vez, si la investigación se hubiera iniciado de forma inmediata, Edith estaría viva.
La familia de la joven investigó por su cuenta, obtuvo videos que la ubicaron entrando al edificio, pero no volvió a salir, por lo que bloquearon calles, lo que provocó que personal de la Fiscalía acudiera al día siguiente, pero sin orden de cateo, sólo pidieron permiso a los vigilantes para entrar, y fue cuando encontraron el cuerpo de Edith en el estacionamiento. Cabe mencionar que la carga de la prueba es del MP, no de la víctima.
La Fiscalía informó el 18 de abril que, derivado de sus investigaciones, se logró la ubicación y detención del probable responsable: el vigilante del edificio, imputándolo por feminicidio luego de una confesión e indicios biológicos, entre otras pruebas pendientes, como la necropsia de Edith que estaba en proceso. El 20 de abril, la Fiscalía informó el resultado la necropsia: muerte por lesiones causadas con un desarmador.
En tanto, la familia del imputado alegó ante los medios su inocencia, el abogado expresó que en una audiencia inicial el joven le dijo ser inocente, que tenía golpes y miedo, asimismo en la vinculación a proceso el día 22, que no le permitieron presentar pruebas periciales sólo leerlas. El perito de la defensa dijo que el tipo de lesiones de Edith no son por su forma las de un desarmador, sino de un cuchillo, y que el dictamen de la sangre que se encontró no podía ser roja como dictaminó el peritaje de la Fiscalía, pues ya habían pasado más de 30 horas.
Ninguna de las partes mencionó la realización de un Estudio de Contexto de Violencia con Perspectiva de Género, que puede revelar la verdad y el motivo por el que se consumó el feminicidio. Es necesaria esta diligencia y otras más, para dar continuidad a esta investigación, además de la reparación a los familiares de Edith.
Ese mismo día ocurrió otro feminicidio, el de Carolina Flores, asesinada por arma de fuego en su departamento de Polanco, la Fiscalía se volvió a retrasar acudiendo al lugar hasta el día siguiente, Ahora ya está investigando. Son necesarias pesquisas sin retrasos en casos de feminicidio. Ni una más.
*Abogada penal
