México y Suiza, dos aliados en la lucha contra el cambio climático

El gobierno suizo invierte 2.1 por ciento del presupuesto público en la protección del medio ambiente.

Por Daniel Zulauf*

A Suiza y México los separan el océano Atlántico, casi 10 mil kilómetros de distancia, y diferencias lingüísticas y culturales. A pesar de estas y demás diferencias, los dos países comparten muchas características importantes. Por ejemplo, ambos países están expuestos a riesgos de desastres naturales y ambos países están conscientes de que el cambio climático antropogénico es un peligro real y que hará a los dos países aún más vulnerables a los desastres naturales.

Tanto para México como para Suiza el cambio climático es un tema prioritario, ya que es una de las amenazas más serias para la seguridad nacional. Durante la V Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres, que tuvo lugar a finales de mayo en Cancún, ambos países manifestaron su profunda preocupación: los climas extremos –agravados por el cambio climático– exponen a los ciudadanos a grandes peligros y afectan de manera severa a las economías locales y regionales. México y Suiza son ambos integrantes del Environmental Integrity Group, el único grupo de negociaciones sobre el cambio climático que se compone tanto de países industrializados (“obligados” por acuerdos internacionales a cumplir con reducciones de gases con efecto invernadero) como de países en vía de desarrollo (“alentados” a reducir sus emisiones). La buena colaboración en este marco multilateral muestra la convicción de ambos países de que el cambio climático sólo puede ser frenado si hay una consciencia y una voluntad política que trasciende las fronteras e intereses políticos.

Suiza se ha comprometido a hacer grandes esfuerzos: en 2000 entró en vigor la “Ley de CO2” y en 2003, mi país declaró su adhesión al Protocolo de Kioto. Desde entonces, diferentes medidas ambientales, y entre ellas la implementación de un impuesto sobre el carbono dióxido, fueron gradualmente intensificadas. Finalmente, durante la COP 21 en París, Suiza renovó su firme compromiso con reducir las emisiones a nivel nacional para lograr una meta internacional: no sobrepasar los 2°C de aumento de calentamiento global. A pesar del paso atrás que significa el abandono por parte de Estados Unidos del Acuerdo de París, Suiza celebró el pasado 7 de junio la ratificación, por la Cámara baja, de dicho acuerdo, y procederá a partir de finales de este año con la implementación de las medidas requeridas para reducir en 50 por ciento sus emisiones hasta 2030, además de contribuir a partir de 2020 con 450 a 600 millones de dólares anuales al fondo internacional para la lucha contra el cambio climático.

Ya ahora, el gobierno suizo invierte 2.1 por ciento del presupuesto público en la protección del medio ambiente. Por el otro lado, las empresas suizas desembolsan cada año 2.75 mil millones de dólares en medidas de protección ambiental. Un rol importante juega también el sector cleantech (la industria de las ecotecnologías) que contribuye con un 3.5 por ciento al PIB anual de mi país desarrollando y fomentando la eficiencia energética y el uso de energías limpias a nivel global. Iniciativas como el proyecto suizo Solar Impulse, un avión que circunnavegó al mundo siendo impulsado únicamente por energía solar, demuestran que sí existen alternativas al statu quo y que estas alternativas no se oponen al crecimiento económico y la rentabilidad, al contrario. En este sentido, mediante la Alianza Mundial para Soluciones Eficientes, el pionero y piloto suizo Dr. Bertrand Piccard y su equipo Solar Impulse coleccionan mil proyectos enfocados en la sustentabilidad energética que se presentarán en la COP24 en 2018.

La gran cantidad de propuestas y soluciones recolectadas en dicho ámbito es la prueba de que los sectores público y privado están cada vez más conscientes de que las medidas de protección ambiental en realidad no representan costos, sino que son inversiones importantes que tendrán un efecto positivo no solamente para el medio ambiente, sino también para la economía. La realineación de nuestros proveedores de energía con menos combustibles fósiles y más energía renovable es una oportunidad para una economía innovadora y sostenible. México ha dado un paso en la dirección correcta este año, y ha reducido los subsidios a los combustibles fósiles.

Junto con otros 40 países, Suiza hace un llamado también este año, a los integrantes del G20 —entre ellos México— a abolir sus subvenciones de combustibles fósiles, que ocasionan problemas de orden social y medioambientales. Como México, Suiza asume su responsabilidad global, se compromete ante la comunidad internacional y se aplica para cumplir con los objetivos fijados en los espacios multilaterales para frenar el cambio climático antropogénico y sus efectos desastrosos.

Encargado de Negocios a.i. de Suiza en México.

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