Defender la paridad en todo

Clara Scherer

Clara Scherer

Editorial

mujeres y hombres nos ha costado siglos conquistar libertades. La historia da cuenta de los muy diversos sistemas tiránicos, despóticos, esclavistas y humillantes para la dignidad de la humanidad. A las mexicanas, además, el tener acceso a los mismos derechos que los hombres, nos llevó más de 200 años. La democracia ha sido, hasta ahora, el único sistema político que ha permitido avanzar tanto en libertades como en igualdad.

La paridad en todo parte de un muy sencillo razonamiento. Si la población está compuesta en 51% de mujeres y 49% de hombres, los cargos públicos deben ceñirse a este imperativo demográfico, para representar a unas y otros. La democracia se enriquece, ya que los intereses de las mujeres no necesariamente coinciden con los de los hombres y tendrán una defensa sólida.

México es uno de los 28 países liderados por una mujer, a nivel mundial. Uno de los ocho donde las mujeres ocupan 50% de escaños en la Cámara baja. También hay paridad en el gabinete del Ejecutivo. En cuanto a gubernaturas, hay 13 mujeres en los 32 estados de la República Mexicana. 

Sólo México y Bolivia han implementado reformas constitucionales de “paridad en todo”. En el Poder Judicial, hay reglas para lograrlo. En los poderes ejecutivos estatales y municipales no hay paridad total. En 2024, sólo 22.9% de las alcaldías o presidencias municipales estaban representadas por mujeres. 

El proceso electoral de 2027 inició el pasado 10 de septiembre. Estarán en juego 17 gubernaturas y se renovará la Cámara de Diputadas y Diputados, con 300 lugares de mayoría y 200 de representación proporcional. También, se elegiran mil 98 diputaciones locales, 18 mil 57 cargos en ayuntamientos y 437 cargos adicionales, entre sindicaturas, regidurías, juntas municipales y otros puestos de gobierno local.

Por ley, en todos y cada uno de los rubros mencionados, deberán postularse igual número de mujeres y de hombres por cada partido político. La tarea para quienes estamos interesadas en que la representación paritaria sea una realidad, nuestro trabajo será de gran importancia. Vigilar y levantar la voz cuando los partidos no cumplan; estar pendientes de que la violencia política de género no sea una causa de abandono de una carrera política y se denuncie en las instancias correspondientes.

Aunque ya iniciaron las precampañas (fuera de la ley) formalmente una de las primeras actividades será la instalación de los 32 consejos locales del INE (deberán ser paritarios), el 30 de septiembre; y el 30 de noviembre, deberán instalarse los 300 consejos distritales, también paritarios.

Desde este momento, hay que cuidar que las mujeres estén justamente representadas y tratadas, tanto por sus partidos, como por la ciudadanía y por los medios de comunicación. A nivel federal, hay un Observatorio de Participación Política de las Mujeres para dar seguimiento a estos procesos. En cada Estado también hay este mecanismo y están vinculados en una red.

La percepción social respecto a la reinterpretación del papel de las mujeres en la vida pública se ha modificado radicalmente. Ya no se cuestiona si son capaces o si les interesa participar. Pero, urge recordar que todas las que lleguen, lo pueden hacer gracias a la lucha de muchas y por muchos años. 

El compromiso que deben honrar: que este acceso a participar, se traduzca en mejoras sustanciales en la vida de las mujeres: trabajadoras, amas de casa, madres de familia. Es preciso visibilizar que las políticas públicas han ido en retroceso. Especialmente, con la violencia de género, imparable; la indiferencia hacia las madres buscadoras y la falta de reconocimiento a las mujeres trans. Pendientes de asumir como retos. No olvidarse de condenar cualquier abuso contra alguna mujer, aunque el responsable sea uno de sus “compañeros”.