24 horas, ¿suficientes?
Debo mostrarme firme en mis convicciones. A mis 56 años, mis habilidades me han permitido ser fundamental para el movimiento bolivariano. El legado de mi padre, víctima de la policía política, me persigue: lucha contra el imperialismo yanqui y la burguesía.
Podrá ser una ilusión, mas quien piensa resueltamente por encima de lo existente y lo preexistente, por lo menos se procura una libertad personal frente a nuestra época insensata.
Stefan Zweig, en Florencia, 1932
La claridad de Zweig cautiva. Su relato, 24 horas en la vida de una mujer, base de éste salvo porque será sobre 24 horas de tres mujeres. “Esta resistencia a conocer la evidencia de que una mujer, en determinada hora de su vida, malgrado su voluntad y la conciencia de su deber, se halla indefensa frente a fuerzas misteriosas, revelaba miedo del propio instinto, temor del demoniaco fondo de nuestra naturaleza”.
La del pasado. Nos fuimos a descansar, tras ver a emisarios chinos, en Fuerte Tiuna. Hacía frío. A las 2 de la madrugada el estruendo fue tal, que al abrir los ojos grité: ¡corre al búnker! Nos detuvieron dos de los agentes. Intenté proteger a mi marido. Me dieron con la metralleta, un golpazo en la cara. Nos esposaron y nos trasladaron.
Tengo 69 años, nací en Tinaquillo. Hija natural, abogada en derecho penal y laboral. Me casé en 1978 y tuve tres hijos. Me divorcié. El hoy mi marido, al ver mi soledad, me propuso matrimonio. Nos casamos cuando asumió el poder. Desde entonces, no han dejado de atacarme. Sí hay más de 40 familiares en la nómina del Tribunal y ¿qué? Algunos, hasta con el narco hacían negocios. Él respondió: “No te metas con... no te metas con la familia. ¡No seas cobarde! Su único crimen es ser mi esposa”. Mis hijos se han beneficiado, ¿qué esperaban? Dormimos en el USS Iwo Jima, rumbo a la cárcel. Ambiciosa. SZ: “¿Creerá que hay acciones que una mujer una hora antes de cometerlas juzgaría imposibles y de las cuales no llegaría a ser responsable?”.
La del presente. Sé que esta madrugada todo cambiará. No sé hacia dónde. Debo mostrarme firme en mis convicciones. A mis 56 años, mis habilidades me han permitido ser fundamental para el movimiento bolivariano. El legado de mi padre, víctima de la policía política, me persigue: lucha contra el imperialismo yanqui y la burguesía.
Mi esposo Yussef me lo ha dicho, “es lo que hay, olvídate de los pasados”. Como rico empresario, ya dio pasos pertinentes. Una llamada nocturna me anunció: seré la encargada. Eso me salva. Veré hasta cuándo seguir con el teatro. A cuidar el equilibrio: cooperación con Estados Unidos, unidad del pueblo y evitar que colapse mi gobierno. Traidora. SZ: “Puede usted creer a esta mujer cuando le declara que no hay nada más insoportable que pasar toda una vida con la obsesión de un solo punto, de un solo día de existencia”.
¿La del futuro? Desde que recibí el mensaje, no paro de reflexionar. Han sido emociones muy fuertes en pocas horas. Me concentraré en el futuro inmediato. El sentido de mi vida, mis ideales no cambian. Ajustaré la estrategia a la nueva situación. Recuperar la democracia, que hoy, poco importa.
Sé cómo garantizar gobernabilidad y cooperación, sin menoscabo de los derechos de mis compatriotas. SZ: “Es posible hablarme sinceramente a mí misma a la vez que le hablo a él. Comprendo, resulta muy extraño”. Trazaremos una ruta viable, soy paciente y ganaré su confianza. Quizás en pocos meses, celebraremos. Que Dios me inspire. Tengo una misión que cumplir: salvar la vida de mujeres y hombres y recuperar al país, apelando a todas mis fuerzas y con apoyo de la ciudadanía. ¿Dormiré? Ilusa.
De las tres: SZ: “Sólo la tengo por una mujer corriente, débil, la cual me merece cierto respeto por haber tenido valor para obrar de acuerdo con su voluntad; pero que me inspira aún mayor lástima porque indudablemente mañana mismo, si no hoy, se sentirá profundamente desgraciada. 24 horas más que suficientes para decidir la suerte de una mujer. La palabra “imposible” parece haber perdido de pronto su sentido”.
¿Mujeres débiles?
