Lectura obligada

A quien quiera entender la historia de las mujeres, y a las mujeres mismas, le recomiendo Las escandalosas, de Patrizia Carrano, El ojo del Tiempo, Editorial Siruela. Su índice: Las escandalosas y el amor; Las escandalosas y la desobediencia; Las escandalosas y el saber; Las escandalosas y el poder, ejemplificados cada subíndice con historias de mujeres que vivieron y supieron algo sobre el ejercicio del poder. 

Relatos contextualizados, donde las leyes hacen su presencia y dejan testimonio de lo poco que la sociedad hace caso de ellas, en casi todos los tiempos y en casi todos los lugares. De los muchos obstáculos que estas mujeres enfrentaron para hacer de su autonomía, la responsable de su vida y de su muerte. De la fuerza de las costumbres para inscribirse en la subjetividad de unos y de otras, de las múltiples pasiones que las recorren y los obnubilan.

Mesalina, tercera esposa del emperador y calificada como la más perversa romana, emperatriz casada a los 15 años con el viejo Claudio, ya quincuagenario, cojo y tartamudo, entiende algo fundamental para cualquiera: defenderse sólo es posible en grupo e intenta construir uno en torno suyo. Pero todos fueron más fuertes, más crueles, más hábiles y más astutos. Sus escándalos y su “no poder” están, al decir de la autora, “caracterizados por la inexperiencia, el peor de los pecados para alguien que quiera vivir en el palacio imperial, en el corazón de la Roma imperial”. La ingenuidad como primera actriz, o ¿será tal vez, la inocencia, alabada como cualidad a preservar en y por las mujeres?

Otra mujer que inquieta a muchas personas desde hace años es Artemisa Gentileschi, hija de Orazio, pintor de gran renombre en la Italia del Renacimiento, de la escuela de Caravaggio. Agostino Tassi, el fanfarrón, colega del padre, abusando de la confianza del mismo y de la vulnerabilidad de la joven, abusa de ella. Hay un juicio que no esclarece algo más que en los frescos encargados a los pintores participó también Artemisa, que no logra otra cosa de ese juicio, que extraer una gran fuerza al ser reconocida su participación en las pinturas. De su calidad, el mismo padre reconoce que no hay nadie mejor que ella. La denuncia hecha por el padre, cuyos motivos aún son tema de controversia, hacen de su hija una de “las escandalosas” convertida en historia. Ella, entonces, pinta Judit decapitando a Olofernes. Interesante historia, donde el escándalo radica en su vida libre, cuestión para una mujer, imperdonable.

A quien “la naturaleza prodigo todos los dones: ondas de cabello rubios, ojos azules llenos de encanto enmarcados por unas cejas de tonalidad más oscura; una de esas figuras que iluminan los lugares donde se presentan”, la marquesa de Montespan, favorita de Luis XIV, se pregunta constantemente ¿qué debo hacer para no perder el favor real? Y entre otras cosas, tiene siete hijos con el rey. La esposa real decide desde antes, pero lo consigue años después, irse al convento de las carmelitas. La forma en que la marquesa pierde todos los favores del rey es de lo más reveladora y la corte, tan brillante y colmada de escándalos, languidece y entonces la marquesa también opta por el convento. ¿Casualidad?

De Luisa Sanfelice sabemos muy poco. Muere decapitada en 1800, en Nápoles, a los 36 años. Fue antes proclamada Madre de la Patria. Dicen que fue condenada por los Borbones, bella y con una vida plena de amoríos. Claro, lo que la pierde es una combinación de amor, poder y dinero. ¿Sabíamos de la hermana de María Antonieta, María Carolina? Pues esta hermana, que antes moría de envidia por el destino de María Antonieta, es parte central en el destino de esta Luisa Sanfelice. Dicen que por amor a un revolucionario, amó la revolución y esa fue su condena.

Y por si alguien está interesada/o en saber quién fue la verdadera Dama de las Camelias, en este libro encontrará algunas huellas importantes. Este libro de Las escandalosas es un texto que logra inscribirse en la historia de la humanidad, conjuntando al mismo tiempo, el poder de la pasión y la pasión por el poder.

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