Vibra México

Iniciar el camino para contrarrestar los embates que vienen del Norte no es tarea fácil. Ya sabemos que “divide y vencerás”. Pero hoy, ante el desgaste de palabras nobles, es preciso encontrar un nuevo lenguaje y cantar otra canción. Ni “venceremos, venceremos, mil cadenas habrá que romper”, ni aquella de “los pueblos de América unidos, luchando por su libertad” son capaces de quitar las manchas que les han dejado el tiempo y las malas vibras de rencores atorados.

Debemos recordar a Viglietti, “No son sólo memoria. Son vida abierta, Son camino que empieza/ Y que nos llama”. Ellas y ellos, quienes fueron arrasados por la megalomanía de fantoches disfrazados de “próceres salvadores de patrias” nos advierten del sitio exacto donde termina la ruta hacia la desesperanza que ya viven miles y millones de personas de todas las nacionalidades y en todo el mundo.

Hijas e hijos de inmigrantes, somos todas y todos. Según un estudio de Wellcome Trust Sanger Institute, “… los seres humanos modernos surgieron en África hace más de cien mil años”. La otredad —ese complejo concepto que no acabamos de entender— y nuestra incapacidad han logrado que emprendamos inútiles esfuerzos por desaparecer a esa otra, a ese otro, empobreciéndonos y brutalizándonos innecesariamente. “El otro no es igual a nosotros, por eso la otredad es la capacidad de respetar, reconocer y poder vivir armoniosamente con esta diversidad. Esto da la dimensión de que cada persona es única e irrepetible en el universo”. (https://concepto.de/otredad/#ixzz4YaBbNjMn)

Religiones, filosofías y cualquier otro intento por definir, delimitar, convencer y persuadir de que, a pesar de los miles de millones de diferencias entre personas, los derechos son iguales para todos. La igualdad desde la diferencia debiera ser consigna y leer Ébano, de Ryszard Kapuscinski, tarea obligatoria en todas las escuelas.

#Vibra México, donde iniciamos una acción en defensa de nuestros derechos frente a un muro de dura piedra instalada en el cerebro de un déspota, debe continuar haciendo vibrar las conciencias mexicanas, igual que se hace para sonar la cuerda de una guitarra. Sabemos que el sonido no se propaga en el vacío, y menos en el vacío de pensamiento, de sentimiento y de emociones. Las más de 20 mil personas que acudimos al llamado, aquí, en la bellísima CDMX y allá, en las más de 20 ciudades, deseamos continuar por el camino del consenso.

“El eco es la repetición de un sonido causado por su reflexión, y dependerá de la distancia desde el lugar de origen y la superficie en que se reflejará”. Tenemos los medios y las redes, tenemos la dignidad y la firme voluntad de que ese muro quede encapsulado en neuronas atrofiadas. Comuniquemos nuestras ideas en torno a cómo hacerlo, nuestros sentimientos por el arrebato de nuestros derechos, las emociones que nos provocan la tristeza y el desamparo en el que ya están viviendo quienes buscan ejercer su derecho a una vida mejor y estuvieron dispuestos a apostar su vida en busca de sus sueños.

#Vibra México es el punto de partida de una estrategia en la que, sin olvidar nuestras tareas como ciudadanas y ciudadanos de este país (vigilancia, reclamo, exigencia), cumplamos al mismo tiempo nuestra obligación como ciudadanas y ciudadanos del mundo. Actuemos como dicen “con parámetros de glocalización, es decir, (actuemos) en lo global atendiendo los problemas y realidades más próximas”.

Afortunadamente, el planeta no está escriturado para nadie. Sigue siendo propiedad universal de las fuerzas físicas que escapan al control de cualquier sátrapa. Actuar en pos de la justicia social, de la defensa de la multiculturalidad con respeto irrestricto a los derechos humanos y a favor de la sostenibilidad, es posible. #Vibra México debe continuar su trabajo.

Bedregal dice que Tres guineas, de V. Woolf, tiene “una capacidad de proyección analítica que pocas reflexiones sobre el tema han tenido y que, en estos aciagos días, llenos de dolor, de peligro y de preguntas de difícil respuesta nos obligan no sólo a pensar más, sino, sobre todo, mejor”. Hay que leer o releer.

Temas: