1789-1948
Si pensamos que ya habíamos logrado convencer, persuadir y sumar a nuestros anhelos a muchos y muchas, qué equivocadas estábamos. Las recientes elecciones en Francia y en la Unión Europea nos dieron un fuerte golpe de realidad. “El derecho al aborto seguro y legal se está revirtiendo en todo el mundo y el acceso a la anticoncepción y a una educación sexual integral está siendo cuestionado....”
Dos fechas que han marcado el rumbo de los países y modificaron la historia de las monarquías y de las dictaduras. La primera, la Revolución Francesa, cuyo lema parecía ofrecer un mundo mejor: igualdad, libertad, fraternidad. La segunda asentaba las bases para esa muy perseguida igualdad: la proclamación de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
- A las mujeres, la primera nos excluyó y, a pesar de reconocer el mérito de instaurar una República, sólo reafirmó el pacto patriarcal entre los hombres, al señalar claramente fraternidad. Olimpia de Gouges no dejó pasar esta mayúscula injusticia y publicó la Carta de los Deberes y Derechos de la Mujer y la Ciudadana. Fue guillotinada.
La segunda ya nos incluyó al hablar de derechos humanos, pero fue necesaria la movilización de muchas para que, en 1993, en Viena, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos se realizara con el lema “Los derechos de la mujer son derechos humanos”. Se aprobó entonces un Programa de acción que insistió en erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas.
Si pensamos que ya habíamos logrado convencer, persuadir y sumar a nuestros anhelos a muchos y muchas, qué equivocadas estábamos. Las recientes elecciones en Francia y en la Unión Europea nos dieron un fuerte golpe de realidad. “El derecho al aborto seguro y legal se está revirtiendo en todo el mundo y el acceso a la anticoncepción y a una educación sexual integral está siendo cuestionado. La misma existencia de violencia de género se niega” (https://revistaigualesydiferentes.ucm.es/la-extrema-derecha-contra-los-d...).
En Estados Unidos, donde la brillante Eleanor Roosevelt convocó y logró unir a muchos países en la firma de la Declaración de los Derechos Humanos, está por regresar la pesadilla Trump, que ya ha adelantado su cruzada contra las mujeres, a quienes desprecia de manera indignante.
El aclamado lema de la Revolución Francesa está hecho polvo ante dictadores como los de Hungría, Polonia, Turquía, Rusia, Nicaragua, Venezuela; el recién nombrado presidente en Argentina, y muchos más, incluyendo alguna mujer, como Giorgia Meloni.
Luciana Peker declaró que “lo que se está debatiendo es una pelea entre el dolor y el deseo para las mujeres”, y Cristina Fallarás agregó: “No se puede entender el capitalismo, si no es por el aporte económico de la mitad de la población que somos las mujeres que trabajamos doble jornada sin cobrar. Es decir, en el momento en el que la mujer se plantea la autonomía sobre su cuerpo y sobre sus derechos sexuales y reproductivos se está planteando la familia, la construcción económica de los cuidados y está poniendo en jaque el capitalismo en su esencia. Tampoco hay que olvidar que gran parte de la financiación de todo este movimiento de la extrema derecha viene de las iglesias, fundamentalmente cristianas y en particular de la Iglesia católica”.
Escalofriante, “El informe ‘La punta del iceberg’ demuestra que, en los últimos 10 años, la financiación de los movimientos, asociaciones y partidos políticos de oposición al género se ha más que cuadruplicado, lo que equivale como mínimo a 700.000.000 de dólares. Estos fondos provienen de Rusia, Estados Unidos y Europa, donde existe una élite empresarial muy comprometida económicamente con el movimiento antigénero” (https://revistaigualesydiferentes.ucm.es/la-extrema-derecha-contra-los-d...).
- La información veraz, la investigación y, en resumidas cuentas, la verdad, son imprescindibles para lograr el buen vivir que soñaron en 1789 y en 1948 quienes impulsaron ideales incluyentes y libertarios. Hay que seguir con la pedagogía con perspectiva de género, con el activismo feminista, con la denuncia a la violencia machista para sostener la esperanza en ese mejor futuro. La doctora Claudia habrá de afrontar también este desafío.
