“Hagamos de esta experiencia algo inolvidable para la ciudad”. No es la frase de un promotor ni de un mercadólogo, sino de Pablo Vázquez, secretario de Seguridad de la CDMX. Invita a que el domingo cientos de miles de personas abarroten las calles del primer cuadro, llenen el Zócalo y gocen del concierto gratuito de Shakira. La autoridad capitalina decidió apostar fuerte y confiar en su capacidad.
El temor de que se aproveche el espectáculo de una figura global para cobrar venganza por el abatimiento de El Mencho se ha puesto a un lado. Pero nadie se engaña. Pablo me dijo ayer que están conscientes del riesgo, por lo que aplicarán un operativo de seguridad mayúsculo (más de 4 mil policías, filtros, revisiones) procurando que no resulte invasivo ni tortuoso. “Que vengan las familias, los niños, porque estamos seguros de que será un gran evento para los capitalinos y el país”, concluye. Ojalá.
Lo que se ideó como un regalo del gobierno a la ciudadanía perfila terminar siendo también el mayor regalo de Shakira a los mexicanos, justo un domingo después de las escenas de guerra en Jalisco y en tantos otros puntos. Si todo sale bien, se habrá enviado al mundo un mensaje de normalidad, de situación bajo control. Y eso, a 100 días del Mundial, sería muy valioso reducir la percepción de peligro. ¡Suerte!
