María Corina ante el cuarteto de Barcelona

Una frase ostentosa reina en la política española. Se emplea por igual para formar una alianza electoral o condenar los hechos de Gaza, y se usó repetidamente en Barcelona en los foros “en contra de la derecha”: estar del lado correcto de la historia. A su manera, la expresó ayer también Felipe González en un desayuno con empresarios que marcó el cierre de la exitosa estancia de cuatro días en Madrid de María Corina Machado. El expresidente y crítico férreo, desde el PSOE, de Pedro Sánchez, dijo que el de la venezolana es un liderazgo no mercenario: “No ha pedido nada y a cambio lo ha entregado todo luchando contra la dictadura en su país”. En Barcelona, en cambio, los mandatarios de México, España, Brasil y Colombia cerraron fila con la dictadura cubana, que en 70 años no ha cesado de reprimir a su gente. Además, con los matices que se quiera, los cuatro terminaron convalidando el fraude y la brutalidad del régimen de Maduro. María Corina puede plantarse hoy y decir, como lo hizo durante estos cuatro días madrileños, que “el mundo nos admira y reconoce por el costo que hemos pagado”. Sheinbaum, Sánchez, Lula y Petro, no. Fallaron cuando fallar equivalía a convalidar homicidios, torturas, desapariciones, degradación. Digan lo que digan, no estuvieron del lado correcto de la historia. Es comprensible que María Corina les desagrade tanto. Se los recuerda con la palabra y con su actuar.