Llorar por este INE será perder el tiempo

La toma del INE por parte de la 4T no se completó el martes con la votación oficialista de tres nuevos consejeros afines.

Me sorprendió la cantidad de encabezados, artículos y textos en las redes que así lo consideran. Creo que el INE perdió la credibilidad y relevancia desde julio, cuando votó por castigar con una sanción de 10% de lo gastado en campaña a los candidatos que aparecieron en los acordeones y alcanzaron posiciones como ministros, magistrados y jueces.

Al hacerlo, premió la corrupción del principio de equidad, aplaudió la trampa y convirtió a los acordeonistas ganadores en vivales: un puesto en la Suprema Corte, por ejemplo, costaría una multa de 145 mil pesos; y uno en un juzgado, de 22 mil —amén de que todavía se concedieron descuentos—.

Por eso, el arribo de los consejeros CruzChávezGómez Puga sería acaso una pobre secuela. Ese INE conducirá y cerrará las elecciones de 2027.

Con ese INE, la oposición política —la que vociferaba “el INE no se toca”— deberá obtener al menos la mitad de los votos para no reeditar la derrota de 2024, que abrió paso a estas formas de control y poder sobre las urnas. No hay de otra. Nada ganarán con ponerse a llorar.