La discordia de Sheinbaum con Maru

De nuevo, como ocurrió en abril con el caso de los agentes de la CIA, Maru Campos parece haberle ganado la partida política a la presidenta Sheinbaum.

La carta que la gobernadora de Chihuahua envió el martes a la mandataria es un compendio de concordia que, por lo visto —me limito al cierre de este texto—, Palacio Nacional despreciará y eludirá.

Luego de esperar inútilmente una invitación a los actos que la Presidenta encabezará el sábado en Ciudad Juárez, Maru decidió ayer hacer pública la carta.

Con lenguaje cuidadoso, casi obsequioso, y sin ironías, le pide que le permita recibirla personalmente a su llegada —“Sería un honor para mí darle la bienvenida”—, que participe en una sesión de la Mesa Estatal de Seguridad y que sostengan una breve reunión a fin de tratar la problemática local del agua y el gusano barrenador. Su visita, escribe la gobernadora, “puede ser una buena oportunidad para estrechar el trabajo de ambas administraciones; en Chihuahua hemos comprobado que, cuando las instituciones caminan juntas, los resultados llegan y la gente los siente”.

¿Cómo, en una democracia, se le puede decir que no a un mensaje así? Sólo habría una respuesta: desde la discordia, desde la elección de la ruta del desacuerdo. Mala señal.