El Día del Presidente

Se cumplen hoy 20 años del último 1 de septiembre en que un presidente de la República intentó presentarse ante el Congreso para rendir su Informe de Gobierno. De que Fox fuera repelido y expulsado por la agresiva bancada lopezobradorista y perredista que no aceptaba la derrota en una elección que el tabasqueño debió ganar, pero acabó perdiendo por ineptitud y soberbia —dos décadas después siguen sin conocerse las pruebas del supuesto fraude—. Nada que pueda calificarse como sobresaliente ha vuelto a ocurrir un 1 de septiembre, el Día del Presidente. Calderón, Peña Nieto y López Obrador intentaron reanimarlo, sin mucho entusiasmo y con formatos de los que, creo, no queda memoria. Claudia Sheinbaum tampoco hizo algo llamativo el año pasado ni parece interesada en hacerlo hoy. Por lo visto, nadie extraña el viejo ritual. El: “Honorable Congreso de la Unión”. Y el que “¡Viva México!” frente a los suyos y a los otros. Una liturgia olvidada en un país con gobiernos que no sienten necesidad ninguna de reafirmar identidades plurales. Quizá porque, al menos políticamente, ese país que se puso en pausa hace 20 años dejó de existir.