La CIA: todos los caminos llevarán a Washington

Resulta que en la era de la inteligencia y la cooperación, nadie sabe nada. La Presidencia de la República no supo que agentes de la CIA operaron el tercer fin de semana de abril en territorio mexicano (Chihuahua) para destruir un laboratorio de drogas.

La Defensa Nacional tampoco supo que en dicho operativo —en el que participó— le incrustaron a la CIA. Al gobierno de Chihuahua nadie le informó. Ni al fiscal del estado, responsable formal de la acción —cuyo supuesto desconocimiento lo llevó a renunciar al cargo—. El único al tanto habría sido el hoy difunto exdirector de la Agencia Estatal de Investigación, Pedro Oseguera.

Como sea, y frente a semejante ignorancia, una cosa es incontrovertible: el hecho ocurrió con la presencia de estadunidenses. Eso significaría que alguna autoridad de aquel país tendría que haberlo conocido y preparado: diseño, logística, infiltración. Esa autoridad pudo haber sido un mando de segundo rango de la CIA, su superior o el superior del superior. Ellos sí sabían qué iba a pasar.

Por eso, si de verdad se quiere obtener el detalle de lo sucedido, todos los caminos llevarán a Washington. En esas circunstancias, cargarle la culpa al gobierno de Chihuahua es pura y llana politiquería.