La expresión “huida hacia adelante” probablemente fue acuñada en la Primera Guerra Mundial, cuando se observó que algunos soldados salían huyendo de las trincheras durante lo peor del ataque enemigo. Incapaces de resistir un minuto más la probabilidad de la muerte y la incertidumbre de su destino, salían gritando y corriendo en un aparente gesto de valentía sólo para terminar con su angustia, muriendo. En la actualidad se utiliza para describir conductas arriesgadas que niegan una realidad y duplican la apuesta “a lo macho”. Me gustó también esta definición: “acciones irresponsables sólo para no encarar la realidad”.
Todo indica que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y ella misma están precisamente en ese modo. Hoy lunes 25 es el día 26 del plazo de 60 para responder a la solicitud de prisión preventiva con fines de extradición contra 10 personajes de Sinaloa (dos se entregaron). El plazo se cumpliría el 21 de junio. La presidenta niega la evidencia monumental de que su partido se alió con el crimen organizado para las elecciones de 2021, no sólo en Sinaloa, donde fue más evidente, sino en prácticamente toda la costa del Pacífico. Imposible que no hubiera sabido porque su héroe y mentor, el expresidente López Obrador, denunció las protestas de los partidos ofendidos.
Son muy conocidas las declaraciones del entonces candidato a gobernador de Sinaloa por la alianza Va por Sinaloa, Mario Zamora, cuando la noche de la elección pidió públicamente que se liberara a las personas secuestradas. Lo que no es tan conocido es a quién llamó la mañana de ese domingo de elecciones para que se liberara al hermano de la candidata a la presidencia municipal de Badiraguato, Guadalupe Iribe Gascón, secuestrado para obligarla a bajarse de la candidatura y llamar a votar por Morena. Zamora llamó al candidato Rubén Rocha Moya, pidiéndole que intercediera ante los secuestradores para lograr la liberación. Rocha Moya cumplió, llamó a sus aliados y el joven fue liberado. A raíz de la solicitud de Estados Unidos, nuevamente se ha recordado la evidencia abrumadora de la actuación de la otra alianza, la de Morena con el Cártel de Sinaloa, para arrasar en las elecciones. La acusación del juzgado del sur de Nueva York abunda en detalles sobre el pago que exigieron los chapos y chapitos por la ayuda prestada. Porque no fue de gratis.
La Presidenta se escandaliza e insinúa que la oposición no hizo nada para impugnar las elecciones a gobernador el 6 de junio de 2021. La oposición hizo todo lo que pudo en México, pero como no progresaron las denuncias, acudió a la OEA el 23 de agosto de 2021. Si usted consulta la prensa y las redes sociales del 23 de agosto de ese año, encontrará las declaraciones del entonces presidente López Obrador en la mañanera a raíz del viaje a Washington de los presidentes de los partidos PRI, PAN y PRD para presentar la denuncia ante el secretario general de la OEA, Luis Almagro: “Si la OEA lo decide, que vengan… No sólo la OEA sino la ONU, cualquier organismo que quiera venir a investigar, todo esto es politiquería, es propaganda, ya no hallan qué hacer” y luego, amenazante: “Que tengan cuidado nada más, no vaya a ser que estén involucrados en el caso de Genaro García Luna”. Mario Delgado, presidente de Morena: “El PRIANRD no se cansa de hacer el ridículo… ante el evidente fracaso de su alianza electoral, pretenden ahora deslegitimar a la voluntad popular sin pruebas”.
Delgado también señaló que el viaje era un pretexto para desviar la atención del caso del gobernador panista de Tamaulipas, Francisco José García Cabeza de Vaca, quien enfrentaba un proceso de desafuero.
Pero cabe recordar que, en 2019, Cabeza de Vaca presentó al presidente López Obrador evidencias de la operación del huachicol fiscal, que involucran a Mario Delgado; fue el primero en denunciarlo. La Presidencia de la República sabía del escándalo en Sinaloa, lo sabía la dirigencia de Morena, protagonista principal en el enjuague, lo sabía la actual Presidenta.
El daño reputacional que ha causado a México la presidenta Sheinbaum con su defensa a ultranza de los narcopolíticos de Morena y su defensa de dictaduras como la de Maduro en Venezuela y la de Castro en Cuba es monumental: tardaremos décadas en repararlo. En los principales foros internacionales los voceros norteamericanos hablan del cártel de Sinaloa como un poder criminal trasnacional y lo es. Y falta que el Cártel Jalisco Nueva Generación pase a ser el próximo foco de atención.
La Presidenta está en modo “huida hacia adelante”, enfatizando aquello que agudiza la gravedad de la situación. Dijo el sábado 23 en Tabasco: “Jamás nos vamos a separar de AMLO porque somos lo mismo, somos el mismo proyecto”. Por desgracia, es cierto.
