XCARET.— Miguel Quintana Pali, presidente de Grupo Xcaret, no registra un porcentaje de bateo de mil como empresario, de hecho nadie lo tiene, pero su enfoque disruptivo le ha dado grandes satisfacciones.
Esta semana Apapaxoa, el festival gastronómico que se realiza por tercera vez aquí, logró la hazaña de juntar a chefs que ostentan sumadas más de 70 estrellas Michelin, algo que nunca se había hecho en México y muy pocas veces en el mundo.
¿Cuánto habrán invertido, cuánto ganaron o perdieron con un evento que arrancó con 940 comensales sentados en una cena de alta gama y maridada con buenos vinos?
Eso le pregunté a Akis Neocleous, director ejecutivo de los hoteles, y no me respondió, haciendo uso de una de las prerrogativas de una empresa que no cotiza en bolsa.
Aunque hay parámetros y esta semana cuando la ocupación en la Riviera Maya está a 50% en hoteles de Xcaret está a 90 por ciento.
Neocleous ha formado en Xcaret uno de los colectivos gastronómicos más poderosos, que ha sido fundamental para que cada año lleguen más chefs famosos, algunos con nivel de celebridades.
Además Apapaxoa ha ido evolucionando y ahora ya tiene una exposición de productos a la venta, recibe visitantes de la zona que pagan day pass por asistir a las conferencias y las sumas y restas finales se conocerán internamente dentro de varios días.
La cobertura mediática y en redes es otro intangible, según Quintana Pali uno de los factores por los que sus hoteles son los únicos que tienen dos restaurantes con estrellas Michelin en la Riviera Maya y cinco chefs galardonados con estos reconocimientos está ligado a la visibilidad de Apapaxoa.
Así hay que entender que por ejemplo Andoni Luis Aduriz, chef con dos estrellas dueño de Mugaritz en el País Vasco, haya pedido abrir Xal en la Casa de la Playa, el hotel de ultra lujo de este grupo.
Hoy David Quintana Morones, vicepresidente de Desarrollo, no sólo ha establecido una relación con éste y otros capitanes de la gastronomía global, sino que se ha llevado sorpresas como descubrir que una de sus hijas se está volviendo una foodie, que disfruta los productos más inusitados.
En Xcaret la gastronomía también respalda su club vacacional y allí Quintana Pali compartió otro dato: Con dos mil 800 cuartos, están vendiendo más membresías al mes que los clubes de hoteles Palace y Hard Rock, de José y Roberto Chapur, que suman más de 16 mil habitaciones.
Un ejemplo fue la cena para 14 propietarios del nivel más alto del club, preparada por la chef Lula Martín del Campo, con la participación en la mesa de los mandamases de Vinícola El Cielo, Gustavo Ortega y Georgina Estrada, quienes personalmente hicieron los maridajes y descorcharon unas botellas de 10 años de su cava privada.
Es emotivo descubrir la pasión de estos empresarios del vino trabajando directamente para mexicanos radicados en Estados Unidos, que han adquirido membresías costosas porque recobraron su orgullo patrio gracias a Xcaret.
Ese es el core del mercado del club vacacional y Quintana ya tiene medido que con ese segmento posee el doble de posibilidades de cerrar una venta que con el público en general.
Apapaxoa no sólo es un fenómeno gastronómico, sino que además ya se está convirtiendo en otro de los factores del éxito de Xcaret.
